Columna de La Reconquista | Los orígenes de la masonería (Parte VII)

Desde el comienzo de esta serie de entregas hemos visto, con gran variedad de detalles y con datos totalmente comprobables, cómo la masonería arrancó católica y terminó infiltrada por la secta illuminati. Desde ese momento hasta nuestros días, han tenido que ver con multitud de desgracias que han acontecido al mundo. Vimos cómo se fueron haciendo con el control de la banca mundial, y cómo han financiado a vencedores y vencidos.

En el capítulo anterior nos quedamos en que tras el Congreso de Viena (el primer ensayo de «Asamblea de Naciones»), los Rothschild, aprovechando el control financiero que poseían en varios estados europeos, intentaron imponer una forma de gobierno mundial. Muchos gobiernos estaban en deuda con ellos, por lo que intentaron utilizarlo como una herramienta de negociación. Sin embargo, el Zar Alejandro I, que no tenía ninguna deuda, no estuvo de acuerdo con el plan, con lo que fracasó este primer intento de gobierno mundial.

En este artículo nos ocuparemos de ese Congreso y de cómo afecto a los zares, y también tocaremos la problemática que aconteció a la famosa familia Rothschild con Abraham Lincoln por el eterno tema del control de la moneda.

Firmada la Paz de París y alejado Napoleón del escenario de sus acciones bélicas, su suegro, el emperador de Austria Francisco I, convocó un congreso internacional en la capital de su imperio. Esta cita diplomática tenía como finalidad la reorganización política e ideológica de Europa, alterada durante muchos años por la Revolución Francesa y las campañas de Napoleón. Pero para los Rothschild representaba una oportunidad única para establecer una forma de gobierno mundial. El Congreso comenzó en septiembre de 1814 y concluyó en junio de 1815. Como citamos anteriormente, muchos de los gobiernos europeos, estaban en deuda con ellos, así que imaginaron que podrían utilizar eso como una herramienta disuasoria. En este caso, la piedra de tropiezo la encontraron en el Zar Alejandro I, que al no deberles nada, fue el obstáculo principal para que no lograran su proyecto mundialista.

Enfurecido por eso, Nathan Mayer Rothschild juro que algún día él o sus descendientes destruirían a la familia del Zar. Por desgracia, fueron fieles a su palabra y, 102 años después, los Rothschild apoyaron el movimiento bolchevique para cumplir su promesa (véase capítulo sobre comunismo). Curiosamente, el masón Henry Alfred Kissinger hizo su tesis doctoral sobre este Congreso. A él le debemos la uniformización del aborto en todo el mundo a través de su famoso “Informe 200” (implicaciones del Crecimiento de la Población Mundial para la Seguridad de EE.UU. y sus intereses de ultramar). En dicho informe aconseja que se empleen eufemismos como «salud reproductiva» para extender el aborto por todo el mundo. Esto lo contaremos en otro artículo.

Otro evento que influyó en este odio hacia la monarquía rusa fue uno que aconteció en los Estados Unidos en 1863. Pero comentaremos algunos episodios anteriores relacionados con el gobierno americano.

En el año 1832, el presidente Andrew Jackson dirige la campaña para su segundo mandato bajo el lema “Jackson y ningún banco”. Esto hacía referencia a retomar el control de la moneda americana nuevamente, en detrimento de las de las élites Rothschild. En 1833, Jackson comenzó la eliminación de los depósitos del Gobierno en el segundo banco de los Estados Unidos, ingresando estas cantidades en bancos independientes. A los Rothschild no les hizo ninguna gracia y contraatacaron reprimiendo la oferta económica para provocar una depresión financiera, tras lo cual Jackson declaró: “Ustedes son una cueva de víboras y ladrones, y tengo la intención de derrotarlos completamente y, por el Dios eterno, los voy a expulsar”.

En 1835, un asesino dispara dos veces al presidente Jackson, fallando milagrosamente. Jackson declararía más tarde saber que los Rothschild eran responsables del intento de asesinato. El mismo asesino, Richard Lawrence, que fue declarado “no culpable” (non guilty) por razón de locura, se vanagloriaba más tarde de haber sido contratado por “los grandes de Europa” con la promesa de ser protegido en caso de ser detenido. En 1836, Jackson consigue expulsar a los Rothschild del Banco Central al no renovarles de nuevo la concesión, algo que se mantuvo hasta 1913.

En 1861, Lincoln andaba buscando financiación para costear la Guerra Civil Americana, pero los bancos Rothschild, en rebeldía por no haberles renovado la concesión del Banco Central, aprovecharon la oportunidad para imponer a esos préstamos unos intereses abusivos. Lincoln no se arredró y decidió emitir su propia moneda. Así que para abril de 1862 ya había emitido y distribuido títulos de deuda con valor de moneda de libre circulación por valor de quinientos millones de dólares. El presidente llegó a decir tras esta gesta: “Le dimos a la gente de esta república la mayor bendición que ha tenido, su propio papel moneda para pagar sus propias deudas”.

Ese mismo año, el periódico The Times, de Londres, publicó la siguiente declaración:
“Si esa astuta política financiera, que tiene su origen en la República de Norte América, se llega a consolidar, entonces ese gobierno podría proporcionarse su propio dinero sin costo alguno y, por lo tanto, podrá pagar su deuda sin endeudarse” (obsérvese aquí cómo, a día de hoy, la mayoría de los países están endeudados sin ningún motivo real).

En 1863, el Zar de Rusia Alejandro II tiene problemas con los Rothschild, ya que se negaba a los continuos intentos por parte de estos para crear el Banco Central de Rusia. Viendo el Zar que Lincoln tenía un problema parecido al suyo, le ofreció su ayuda, asegurándole que si Francia o Inglaterra llegasen a brindar su apoyo al ejército del Sur, lo tomaría como una declaración de guerra y se pondría del lado de Lincoln. El Zar, como medida disuasoria, envió parte de su flota del Pacífico a San Francisco y la otra a Nueva York. Lo que unió a estos dos grandes personajes históricos fue que enfrentaban un problema común: luchaban por el control de la moneda en sus respectivos países, control que se veía amenazado por la presión de la familia Rothschild.

Muchos creerán que el detonante de la Guerra de Secesión americana fue la liberación de los esclavos. Algo tuvo que ver eso, pero la razón de fondo fue que el gobierno americano quería proteger la economía y poner trabas al libre mercado de las materias primas del sur, implantando un proteccionismo económico, cosa que nunca le ha gustado a las élites. Las intenciones de Lincoln no fueron altruistas, fueron más bien comerciales. Si los estados del sur hubiesen aceptado el proteccionismo económico que proponía Lincoln, el asunto de los esclavos no se hubiese resuelto (Dios escribe derecho con renglones torcidos). De todas formas, esto no tiene nada que ver con la historia que estamos contando (dejamos enlace al final a un vídeo que trata ese asunto); lo que intentamos narrar aquí es cómo los Rothschild sufrieron una derrota: en esta ocasión, gracias a que se unieron dos potencias mundiales (Rusia y Estados Unidos) para defender su privilegio de ostentar el control de su propia moneda. Pero estas élites tienen mucha paciencia y, como todos sabemos, tiempo después, tomaron venganza sobre ambos países. En el caso americano, volviendo a controlar el Banco Central en 1913, y en el caso ruso, destruyendo la monarquía rusa, apadrinando a los bolcheviques. Lincoln acabó asesinado y la familia real rusa también.

Véase vídeo Marcelo Gullo guerra de secesión.

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