Columna de La Reconquista | Los orígenes de la masonería (Parte VI)

En el artículo anterior vimos cómo la secta illuminati contribuyó (más bien planificó) con la puesta en escena de la Revolución Francesa. También promocionaron la Revolución Rusa, y desde su creación, no existe casi ninguna revuelta en la que no hayan estado involucrados hasta el día de hoy. La Ilustración, como corriente de pensamiento basada en la razón y en las ideas ilustradas, se manifestó en los procesos revolucionarios de fines del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX. Una Ilustración que imponía su razón eliminando la Fe, por la vía del asesinato y el extermino de religiosos (marca o sello inconfundible de la influencia illuminati en todos estos procesos).

Dejamos atrás la Revolución Francesa, aunque nos anticipamos en la cronología de esta historia (en capítulos anteriores) con la Revolución Rusa. La información sobre los detalles de la implicación illuminati-Rothschild en la revuelta francesa, se encuentra en un libro titulado “Pruebas de una Conspiración contra todas las Religiones y Gobiernos de Europa, llevada a cabo en las Reuniones Secretas de Masones, illuminati y Sociedades de Lectura”, cuyo autor es John Robison (4 de febrero de 1739-30 de enero de 1805), físico e inventor escocés, profesor de filosofía en la Universidad de Edimburgo.

Según Robison, la estructura de la masonería se infiltró por los Iluminados de Baviera y se utilizó para promover intenciones subversivas contra los gobiernos y la religión en Europa, en particular durante la Revolución Francesa. Robison había sido masón de alto grado del Rito escocés. Fue invitado por Adam Weishaupt a Europa, donde se le habría hecho entrega de una copia de la conspiración de Weishaupt. Al parecer, Robison no estuvo a favor de dicha conspiración y terminó denunciándola a través de su libro. Walter Scott (Edimburgo, 15 de agosto de 1771 –Abbotsford House, 21 de septiembre de 1832, prolífico escritor británico del Romanticismo, especializado en novelas históricas, género del que puede considerarse inventor) en el volumen II de “La vida de Napoleón”, afirma que la Revolución Francesa fue planeada por los illuminati y fue financiada por los cambistas de Europa.

Véase libro de John Robison

En el mismo año de la publicación del libro de Robison (1798), Papen David (Presidente de la Universidad de Harvard) hablaba a sus alumnos que el Iluminismo tenía influencia en la política estadounidense y en la religión. A estas alturas, la familia Rothschild estaba repartida gestionando bancos por toda Europa y Estados Unidos. La Revolución Francesa era el sueño de estos banqueros, porque establecía una nueva constitución, bajo la que se aprobaron leyes que les favorecían. Aquí haremos un pequeño paréntesis para explicar cómo la familia estableció unas reglas muy precisas, para mantener el poder y proyectar su plan futuro:

“1- Todas las posiciones claves en los negocios Rothschild, solo deberían estar a cargo de miembros de la familia.

2– Solo los miembros varones de la familia, podrían participar en el negocio familiar.

3– En la familia deberían casarse entre los primos primeros y segundos para preservar la fortuna de la familia.

4– Ningún inventario de sus bienes debían de ser publicados.

5– El hijo mayor del hijo mayor, se convertiría en el jefe de la familia”.

En 1810 mueren Sir Francis Baring y Abraham Goldsmit. Esto deja a Nathan Mayer Rothschild como el banquero restante más importante de Inglaterra. Salomon Mayer Rothschild va a Viena y establece un nuevo banco, el M. von und Shone Rothschild. Vamos viendo cómo poco a poco van posicionándose al frente de la banca mundial. Anteriormente se habían hecho con el control del dinero de los Estados Unidos, a través del primer banco central que surgió de la unión monetaria de las trece colonias americanas (cada una emitía su propia moneda), que se llevó a cabo en 1791. Un año antes, Mayer Amschel Rothschild dijo una frase profética: “Permítanme emitir y contralar el dinero de una nación, y no tendré porqué preocuparme de quien emite las leyes”.

Los Rothschild se habían hecho con la concesión del First Bank of the United States en 1791 a través de Alexander Hamilton, su agente en el gabinete de George Washington, por un periodo de 20 años. Dicha licencia prescribió en 1811, y es entonces cuando vuelve a tener lugar un episodio donde la mano Rothschild-illuminati vuelve a desencadenar otro episodio de guerra. El Congreso Americano votó en contra de renovar la concesión otorgada en 1791, cosa que no agradó mucho a Nathan Rothschild, por lo que declaró lo siguiente: “O bien la solicitud de renovación de la carta se concede, o los Estados Unidos se encontrarán envueltos en una guerra desastrosa”.

El gobierno estadounidense se mantuvo firme en su postura de no renovar la concesión, provocando la ira de Nathan Rotchil que pronuncio otra declaración: “Enséñele, a esos imprudentes estadounidenses, una lección. Que vuelvan nuevamente a su estatus de colonia”.

En 1812, respaldada por el dinero de los Rothschild, Inglaterra declara la guerra a los Estados Unidos. El plan era muy sencillo: consistía en endeudar a los Estados Unidos con la guerra, de modo que tuviesen que recurrir a los illuminati, sucumbiendo así a la renovación de la concesión. Los Rothschild amaban las guerras, porque son grandes generadoras de préstamos. Avanzamos un poco más en la historia, y ya en el año 1815 nos encontramos con los Rothschild, por un lado, financiando al ejército inglés a través de Nathan Rothschild, y al bando de Napoleón a través de Jacob Rothschild en Francia. La misma familia estaba sufragando a ambos contendientes. Llegados a este punto, relataremos una historia rocambolesca, que nos muestra perfectamente cómo trabajan estas elites.

Los Rothschild tenían un mensajero en la batalla de Waterloo, John Roworth. Tras vencer el ejército inglés en dicha batalla, Roworth salió a toda prisa hacia Inglaterra, llegando antes que el mensajero de Wellington. Existían, en ese momento, unos bonos en Inglaterra (llamados “Cónsules”), que eran negociables en la Bolsa inglesa de valores. Los Rothschild dieron orden a todos sus trabajadores bursátiles de que empezaran a vender, dando la apariencia de que Inglaterra había perdido la batalla (la gente sabía que ellos estaban bien informados), consiguiendo que todo el mundo comenzara a vender a la desesperada. El valor de los “Cónsules” cayó en picado, con lo que pasaron a comprar de manera rápida. Cuando la noticia de la victoria inglesa sobre Napoleón llegó a la Bolsa, estos bonos subieron increíblemente de precio, en una proporción de 20 a 1. En ese mismo año (1815) Nathan Meyer Rothschild hizo las siguientes declaraciones: “No importa qué marioneta se corone sobre el trono de Inglaterra, el hombre que controle el suministro de dinero en Gran Bretaña, controla el Imperio Británico, y yo controlo el suministro de la moneda inglesa”.

Esta operación dio a la familia Rothschild el control total de la economía británica, ahora el centro financiero del mundo después de la derrota de Napoleón, y obligó a Inglaterra a establecer un nuevo “Banco de Inglaterra”, que Nathan Mayer Rothschild controlaba. A finales del siglo XIX se estimaba que la familia Rothschild controlaba la mitad de la riqueza del mundo. Napoleón siempre decía que para ganar una guerra necesitaba dinero, dinero y dinero. En el Congreso de Viena, los Rothschild hicieron saber su contribución a la victoria, ya que habían financiado a Inglaterra durante los más de 20 años de guerras napoleónicas. Lo que no dijeron fue que también habían financiado a Napoleón. Tras la guerra, se celebra el Congreso de Viena, el primer ensayo de «asamblea de naciones». Para estas fechas, los Rothschild ya contaban con cinco bancos operando en Europa.

Pero algo no les fue muy bien en ese Congreso a los Rothschild que, aprovechando el control financiero que poseían en varios estados europeos, intentaron imponer una forma de gobierno mundial. Muchos gobiernos estaban en deuda con ellos, por lo que intentaron utilizarlo como una herramienta de negociación. Sin embargo, el Zar Alejandro I, que no tenía ninguna deuda, no estuvo de acuerdo con el plan, con lo que fracasó este primer intento de gobierno mundial. Enfurecido por este revés, Nathan Mayer Rothschild juró que, algún día, él o sus descendientes destruirían a toda la familia del Zar. Más de cien años más tarde patrocinaron el movimiento bolchevique, dándole cumplimiento a esta amenaza. Podemos intuir también que algo tuvo que ver en el desenlace de esta venganza el apoyo que Alejandro II prestara a otro enemigo de los Rothschild, a Abraham Lincoln. Pero eso lo contaremos en otro artículo.

Hemos visto cómo desde la fundación de esta secta illuminati han tenido que ver con muchos conflictos bélicos. Lástima que no empleasen ese potencial para evitarlos en lugar de propiciarlos. En siguientes capítulos seguiremos viendo cómo desde su fundación siguen el mismo patrón hasta nuestros días.

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