Columna de La Reconquista | “La Europa cananea”

“Y Dios creó al hombre a imagen suya, macho y hembra los creó”. Génesis 1,27

Son varias las culturas antiguas que en diferentes partes del mundo han practicado el culto a la fertilidad. En Sumeria, inicialmente, ese culto va ligado a la agricultura. Dado que el desarrollo agrario es el que permite el crecimiento poblacional y de la comunidad. Por otra parte la importancia que tenía el nacimiento de un nuevo miembro en cada familia era de una enorme importancia, de modo que su pérdida era considerada la peor de las desgracias. De ahí su origen. Aunque la celebración del año nuevo allí, revestía el carácter de encuentro sexual entre el gobernante y una sacerdotisa, que encarnaba el papel de Anana, o diosa de la sexualidad y la fertilidad, aunque curiosamente también lo era de la guerra. El resto de la población emulaba compulsivamente ese tipo de encuentros por doquier. Ese tipo de celebraciones coincidían con el solsticio de invierno. En resumen se trataba de una celebración del divino regalo de la vida.

De ese origen mesopotámico se llega en el Oriente Próximo, en las tierras de Canaan, a la práctica de una serie de ritos que se adscribían a ese culto a la fertilidad pero en el que aparecen elementos nuevos y trágicos. Incesto, prostitución, pederastia, abuso, bestialismo y, sobre todo, el sacrificio ritual de niños. El sacrificio de los primigenios a otro Dios del inframundo cananeo. Molloch. Por ello los cananeos e incluso los israelitas del norte, que no las tribus de Judá al sur, fueron vomitados por Dios. De ahí su primera deportación a Asiria y la caída a plomo del mundo fenicio y sus necrópolis de niños, o tofets, repartidas por todo el mundo mediterráneo.

La celebración de un tratado comercial con otros pueblos, las singladuras al encuentro de nuevas rutas comerciales o de tierras que beneficiar, acababan a menudo con este tipo de ofrendas a Molloch. La celebración no era un acto ya de agradecimiento sino una ofrenda para pedir a cambio mayor abundancia y riqueza material.

Los cananeos, o fenicios, adoraban a Baal y a Ashtarot como dioses generadores de vida; de manera que era frecuente la sacerdotisa consagrada a la fecundidad en los templos. Una dedicación, en definitiva, a la prostitución que poco tenía en común con la originaria celebración del encuentro de dos fuerzas íntimas que hombre y mujer poseen y combinan para prodigar la vida. Pues ese es el don que Dios les ha otorgado.

En Europa, según datos de la asociación “Missing Children”, desaparecen 250.000 niños cada año. En EEUU desparecen 2.100 niños cada día. Unos 800.00 al año, según el FBI. Ese sesgo en los datos respectos a otras franjas de edad ya no se puede ocultar.

Uno de los correos electrónicos entre Hillary Clinton y John Podesta, dos poderosos sumos sacerdotes del culto cananeo, desvelados por la prensa decía textualmente: “Esta noche voy a ofrecer en mi jardín el sacrificio de un “pollo” a Molloch”.

Era la revelación del culto de la élite político-financiera que domina las naciones que ya no se puede ocultar. De ese descubrimiento se pasó al escándalo “pizza gate”. Es decir a las reuniones en la isla de Jeffrey Epstein con personalidades de la política y de la realeza de todo el mundo para mantener relaciones sexuales con niños y adolescentes; y para asesinar a muchos de ellos ritualmente con posterioridad. O a los niños secuestrados y encontrados en túneles de Texas o Wahington.

En Europa, el camino que los sacerdotes del viejo culto que existen en las instituciones comunitarias marcan la reedición de la adoración a Molloch Baal, Baal Zabut, Belcebú, Satanás.

La distopía jurídica del derecho al aborto es la señal para el alejamiento de Dios y la alianza con el diablo. Es el inicio del nuevo vómito que nos llevará a todos al inframundo.

@LaReconquistaD

Un comentario en «Columna de La Reconquista | “La Europa cananea”»

  • el julio 26, 2021 a las 5:33 pm
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    Buen artículo, que nos revela una realidad antigua y que ha vuelto para quedarse.

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