Columna de La Reconquista | “La Escuela de Frankfurt y los Beatles”

Existe una teoría (pienso que con mucho fundamento) sobre los Beatles. Esta consiste en que Teodoro Adorno (miembro cofundador de la famosa “Escuela de Frankfurt”) compuso gran parte de la música de este famoso grupo. Un grupo de intelectuales burgueses fueron los creadores de la primera escuela de pensamiento marxista y se dio en llamar: La Escuela de Frankfurt Aldous Huxley (1894-7963) decía: “Un estado totalitario realmente eficiente, es aquel en el que las élites controlan a una población de esclavos que no necesita ser coaccionada, porque en realidad ama esta servidumbre”. La Escuela de Frankfurt se especializó en desarrollar métodos de manipulación de masas a través de varias disciplinas, entre ellas la música, y aquí jugaron un papel muy importante Teodoro Adorno y los Beatles.

En su famosa Imagine, Jon Lennon hace el cántico satánico del Gobierno Mundial. Veamos la letra en castellano:

“Imagina que no hay paraíso. Es fácil si lo intentas. No hay infierno debajo de nosotros. Arriba solo el firmamento. Imagina a toda la gente viviendo el presente. Imagina que no hay países; no es difícil hacerlo. Nada por lo cual matar o morir, y tampoco ninguna religión. Imagina a toda la gente viviendo la vida en paz.

Quizás digas que soy un soñador; pero no soy el único. Espero que algún día te unas a nosotros y el mundo será uno solo. Imagina que no hay propiedades: me pregunto si puedes. No hay necesidad de codicia ni hambre. Una hermandad humana. Imaginad que todos compartimos el mundo. Quizás digas que soy un soñador; pero no soy el único. Espero que algún día te unas a nosotros. Y el mundo será de todos”.

Nadie que esté un poco al tanto de los temas globalistas puede dejar de ver en esta canción una alusión directa a los postulados mundialistas y masónicos. El mensaje central de la canción es muy claro: No existen las religiones, no existe ni el cielo ni el infierno, no existe la propiedad privada y no existen los países. Es decir: “No tendrás nada y serás feliz”, como determina el famoso eslogan de la Agenda 2030. La famosa canción remata diciendo: “Espero que un día te unas a nosotros”. ¿Quiénes son «nosotros»? ¿Y quién más lo acompaña, ya que afirma que no es el único?

La Escuela de Frankfurt nace en la Alemania de 1923, donde un grupo de académicos de corte marxista se organizó para teorizar, con una psicología que apenas daba sus primeros pasos, sobre las ciencias sociales. Dentro de este grupo de intelectuales se encontraba Teodoro Adorno, un filósofo alemán y compositor de música. Aunque Adorno compuso varias obras musicales y bien pudo haberse dedicado por completo a la música, decidió optar por el lado académico y abandonar su carrera musical. Adorno emigró a los Estados Unidos en 1938 huyendo del nazismo y se instaló en Nueva York, donde continuó sus estudios acerca de los efectos de la música en la sociedad y colaboró junto a otros académicos en la producción de varias radionovelas.

Véase Escuela de Frankfurt

Participó en la famosa novela de radio La Guerra de los Mundos, dirigida y narrada por el actor y futuro director (en aquel entonces) de cine, Orson Welles. Radioyentes aterrorizados tomaron una obra de teatro bélica como algo real. Muchos huyeron de sus casas para escapar de una “invasión marciana”. Fue una adaptación de la novela “La guerra de los Mundos” de Herbert George Wells (1898). Este acontecimiento sentó las bases de lo que hoy en día conocemos como «fake news». Se emitió en directo como un episodio de Halloween, a las 8 de la tarde un domingo del 30 de octubre de 1938. Era una adaptación radiofónica de dicha novela, pero mucha gente creyó que se trataba de un hecho real, y que lo que relataba Orson Welles estaba ocurriendo de verdad.

Véase Guerra de los Mundos

Para entonces la manipulación de masas a través de los medios de comunicación ya había quedado de manifiesto por una persona: el sobrino de Sigmund Freud, Edward Bernays, quien introdujo en la forma de hacer publicidad la teoría del psicoanálisis que desarrolló su tío e hizo que los publicistas trabajaran sus mensajes de otro modo más eficaz para sus propósitos comerciales. En su libro de 1928 titulado precisamente “Propaganda”, resumía su maestría en el arte de conseguir que las personas se comportaran de manera irracional si se lograba vincular los productos (o las políticas) con sus emociones y deseos más acendrados. Durante la I Guerra Mundial se puso al servicio del Gobierno de EEUU para motivar a los jóvenes para que se alistaran en el ejército.

Después lo contrató la Compañía Americana de Tabaco, que no tenía bastante con los millones de fumadores varones que había en el país. Bernays envió a un grupo de jóvenes modelos a marchar en el desfile de Pascua de Nueva York y avisó a la prensa de que aquellas mujeres iban a encender «antorchas de libertad». A su señal, las chicas encendieron cigarrillos Lucky Strike frente a los fotógrafos.

La operación la remató contratando a cientos de mujeres para que fumasen en lugares públicos y pagando a directores de cine para que las actrices fumasen en sus películas, hecho que al poco tiempo se consideró moderno y sofisticado. Las tabacaleras y el propio Bernays se hicieron ricos con aquella campaña maestra en lo que hoy llamamos «normalización de un hábito mal visto con anterioridad».

Podríamos decir que Teodoro Adorno hizo con la música lo que Edward Bernays llevo a cabo con la publicidad. Durante la temporada en la que Adorno colaboró en programas de radio se dio cuenta que cualquier intérprete podía llegar a ser una estrella con la constante reproducción de sus canciones en la radio. Declaró que tanto los artistas como las canciones, solo tenían que dar la apariencia de cambiar, pero que, en verdad, no debían variar ni en tipo ni en contenido.

Teodoro Adorno fue quien compuso la mayoría de las canciones de los Beatles, con la intención de promocionar un estilo de vida nihilista (referente a la negación de toda creencia o todo principio moral) que disminuyera los movimientos sociales de esa época. El contacto directo para filtrar sus composiciones supuestamente fue Paul McCartney. Esta historia termina en 1969, cuando, recién finalizadas las grabaciones para la última obra maestra de los Beatles, “Abbey Road”muere Teodoro Adorno. Y si bien la banda ya estaba fragmentada para ese momento, según esta teoría, la verdadera razón de su separación fue la muerte de Adorno, quien escribía en secreto gran parte de sus canciones. Como dijo Ralph Waldo Emerson:

“Los hombres superficiales creen en la suerte o en las circunstancias. Los hombres fuertes creen en la causa y efecto”.

Vivimos más engañados de lo que podemos llegar a imaginar. La sociedad es manipulada a través del arte, la música, los medios de comunicación, el cine, la publicidad y las falsas leyendas negras. Cada vez que alguien apunta en la dirección correcta, es tachado de «negacionista» o «conspiranoico». La verdad se ha convertido en un precioso metal escaso y difícil de encontrar.

 ¿Cuáles son los imanes más poderosos que atraen a la adolescencia?

¿Qué instrumentos han suplantado a la familia y a la escuela?

Todos los que vivimos en un medio medianamente desarrollado tenemos honestamente que responder que son la música, el cine, la televisión, la red o Internet y los espectáculos de masas, acompañados todos de una publicidad perniciosa.

@LaReconquistaD

Un comentario en «Columna de La Reconquista | “La Escuela de Frankfurt y los Beatles”»

  • el julio 5, 2022 a las 1:07 am
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    «Mucho fundamento» procede a no dar ninguno. Adorno odiaba la música popular, basta leer en dialéctica de la ilustración como se queja del jazz y de la poca posibilidad de autenticidad de cualquier arte masivo producido dentro del sistema capitalista. En esto era un idiota, pero no tanto como el sombrero de aluminio que escribió está pavada.

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