Columna de La Reconquista | Herodes, Agenda 2030

Hoy se celebra la natividad de Jesús, nuestro Señor. No voy a abundar en lo que esta conmemoración significa para los cristianos, para todos nosotros. Pero sí que debemos pensar y meditar es lo que esta fecha tiene hoy de valor, en los tiempos en los que nos ha tocado vivir.

Supuestamente, tal día como hoy vio la luz un Niño, un Redentor, cuya misión y destino era salvar a la humanidad, exonerarla de su pecado original. Vino a salvar a la Humanidad, no al planeta. Porque entonces, como ahora, no había cambio climático.

Hoy es un día para meditar, porque ¿y si Jesús hubiera nacido en la portería de un edificio del Ensanche barcelonés? Pues, lo primero, es que probablemente no hubiera nacido, porque los servicios de las SS (Seguridad Social) a la Santísima Virgen María la hubieran casi forzado a abortar, si es que antes no la hubiera instigado alguna feminista a denunciar a San José por maltrato de género, o que la conminaran, en comisaría o en sede judicial, a que “confesara” que quedó embarazada sin dar su consentimiento al Espíritu Santo.

Jesús debió enfrentarse a Herodes I el Grande, pero en nuestro tiempo tenemos la sombra de un Herodes más grande que el anterior, que se llama AGENDA 2030, asesinando a miles de inocentes a diario. Pero si Jesús hubiera sobrevivido a ese genocidio –que lo hubiera hecho– es muy probable que debiera también enfrentarse a un cambio de sexo, para acabar llamándose, tal vez, “Jesusita”. A la Virgen María la hubieran acosado para hacerse lesbiana y a San José para vivir de una paguita, como inmigrante que era.

Es probable y más que posible que Jesús hubiera tenido que ir a una escuela pública catalana, donde le impartirían sus deficientes clases en catalán, por consiguiente, no hubiera hablado ni español, ni griego, ni arameo. Ya no hubiera sido un patriota judío –que quería quitarse el yugo de Roma– y lo hubieran querido convertir en un nacional-separatista del tres al cuarto, con una mascarilla para que sus mentiras catalanas no contaminaran al medio ambiente, bajo la promesa de no morir en una cruz, sino de vivir como un rey.

Pero nada de esto, con nuestro Señor, hubiera sucedido, porque es la piedra angular, la base, sobre la que nos sustentamos. Y guiados por su luz, acabaremos derrotando al mal.

Por la fe en Jesucristo. Amén.

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