Columna de La Reconquista | “El peor enemigo de un español… es otro español”

¿Y si te digo que, por ejemplo, en México, en las bodas de españoles se toca la Marcha Real en el momento de la consagración y los pelos se te ponen de punta mientras las lágrimas llenan tus mejillas? No hay momento más feliz y triste a la vez: respeto, amor, añoranza y sobretodo… ¡ESPERANZA!

España es país de emigrantes –todos sabemos aquello de “hay un gallego en la luna, luna …”–.Nos podemos poner a hablar de historia, o dar datos exactos de cuántos emigraron por provincias y a qué países, o bien cuántos indianos volvieron con grandes fortunas a construir palacios y empresas… Peeeeero… esta vez no será así. ¿Te imaginas tener 18 años y que te diga tu madre: “te vas a América a currar en 3 días, porque tu padre está enfermo y necesitamos dinero?…” ¿Que me voy a dónde y a qué?… Y si se lo decimos a un chaval de hoy en día, ¿cuáles serían sus respuestas?: “¿Yo, a América? No, claro que no, que lo haga otro, que yo he quedado ya este finde…”, o bien otro diría: “Siri, ¿cómo llego a América?” “¡Oye, Siri, márcame los radares de la carretera desde casa hasta América, que voy a zapatear mi biturbo!” o “¡Mamá, que sí que me voy, pero vuelvo para el cumple del tito, que hemos quedado en el chamizo para una chuletada…!”.

En la postguerra, un niño de 18 años llego a Madrid. El dato tecnológico para los «millenials» que leen, es que ahí vio la primera televisión físicamente –claro que ésta estaba apagada y dentro de un escaparate–. Al día siguiente, llegó al aeropuerto y se despidió, sin saber si volvería a ver a su hermano; una vez que pasó los controles de migración, escuchó varias veces su nombre –ya que el niño no sabía cómo llegar a la sala de embarque y el avión salía ya…–. Una vez dentro de aquel aparato de hélices, entre sollozos y llantos, levantó el vuelo y el capitán, sin decir palabra, puso en el megáfono:

“Tengo una copla morena echa de brisa, de brisa y de sol,

cruzando la mar serena, con ella te digo adiós.

Adiós, mi España preciosa, la tierra donde nací,

Bonita, alegre y graciosa como una rosa de abril.

¡Ay, ay, ay, voy a morirme de pena viviendo tan lejos de ti!”

La cabina del avión fue un llanto de lágrimas al unísono. Tenían esa costumbre los pilotos para arropar a los pasajeros. Ese avión paró en La Habana, cuando aún era un paraíso creado por España, lleno de españoles con GRANDES FORTUNAS –vale, solo te interesa saber que de Cuba salieron “El Corte Inglés” y el afamado Ron Bacardi…–.

Así, como este niño, muchos emigraron hasta la Patagonia de Argentina o la misma California, todos a un lugar completamente desconocido y SOLOS, sin saber nada del país –ya que el Google Maps todavía no hacía las fotos callejeras–. ¿Sabes que cada mes se hacían fotografías de estudio para enviar por correo ordinario –foto dentro de un sobre con una carta y luego se cierra, se ponen los sellos necesarios y se echa por el buzón– y que así sus familias vieran sus caras y no se olvidara de ellos? ¡Huy, pobres, no tenían wifi!  ¡QUÉ SIN VIVIR!

Este niño trabajó como descosido para mandar el dinero a PADRE Y MADRE, y poder volver a casa, mas nunca lo hizo para quedarse, siempre volvió a saltar “el Charco” a trabajar. Fue y vino, y siempre como la canción de “El Quijote de Julio Iglesias que presume de ser español donde va…”.

Una pregunta llego a él: “¿Por qué no vuelves a España a vivir?” ¡¡Porque los españoles son ingobernables!! No saben convivir sin machacarse, todos saben «un huevo» y nadie sabe nada, estamos rodeados de licenciados en todología… Dime, tú que me lees, cuántas veces has oído o dicho: “¿ME LO VAS A DECIR A MÍ?”O, ¿qué tal esa de ¡¡ PORQUE TE LO DIGO YO!!…?

En Hispanoamérica existe la leyenda negra, pero donde más negra está es en la península ibérica… Aquí sí que hay que limpiar muchas leyendas o acabaremos exterminando al toro de lidia, el cerdo de pata negra, el flamenco, la copla, las jotas, las pipas, los gusanitos, el chupachups y los cachis… (¡voy por un chupito, que a palo seco no entra todo esto!…). Y, por supuesto, hay que seguir donando las iglesias y catedrales, como la de Burgos, la Almudena, la Sagrada Familia, la de Córdoba –bueno, ésa es la MEZQUITA de toda la vida y es superguay–. HEY, faltaba más, que LA CIUDAD DE GRANADA LA CEDEMOS ENTERA, ya que la comunidad musulmana está muy desamparada. ¡Vaya Navidades que nos esperan sin turrones ni mazapanes –y el jamón debe de ser de York, que aquí no se permite decir ESPAÑOL ni al idioma que hablo–.

La gente en Hispanoamérica llama «Madre Patria» a mi España querida, y aquí no puedes ni ser ESPAÑOL. Darme un paseo por cualquier calle con una pulsera, un colgante o una camiseta con mi linda y preciosa “rojigualda”, es correr el peligro auténtico de ser machacada a insultos: “¡¡Joooo, que ya te vale, es que “jotiiiaaaa”, es que sales a provocar…, que hay que ser más de centro, hombre!! ¿no ves que eres muy radical y eso ya no se lleva? Después de Franco queremos libertad, que hemos sufrido mucha represión; anda, vamos a casa a ver el “Gran Hermano”, que si te ve la “Policía Bolivariana de Sánchez” llevando esa bandera te cae una multa por provocación…” (mientras escribo, hago una pausa para planchar mi bandera, que la vuelvo a poner en el balcón, porque ¡qué bonita que es!).

El día en el que los ESPAÑOLES DEFIENDAN ESPAÑA, ese día mis queridas espuelas cabalgarán a raudo galope de felicidad, volveremos a ser LA GRANDE dentro de las potencias mundiales que siempre hemos sido y nos empeñamos en evitar. Queremos ser tercermundistas… ¡¡pues a ver si aprendemos del “tercer mundo” y empezamos a HONRAR Y A AMAR A ESPAÑA!!

Mientras los españoles que viven en la Península Ibérica y las islas, se autodestruyen, los extranjeros están tomando control de multinacionales EX-españolas –así como muchísimas pymes, también han comprado inmuebles por todo el territorio español–, imponen sus creencias antes que las nuestras, faltan al respeto a nuestras tradiciones, cultura y religión, inundan las calles de piratería, de mano de obra de la trata de personas, a su vez de drogas varias para nuestros niños y jóvenes así como la venta de alcohol adulterado. Violan y acosan a nuestras niñas, mujeres y ancianas. Viven de nuestros impuestos y en breve les tendremos que ceder nuestras casas, aun con nosotros dentro.

¡Qué difícil no poder volver a tu tierra porque a ésta la destruyen desde dentro sus propios hijos ingratos, que no saben lo que tienen y tan fácilmente lo pierden! Desde adentro la destrozan y desde fuera la añoran… (me cae otra lágrima…).

Muchos no volvieron a oler sus tierras, sus montes, sus flores, no sintieron su viento en la cara, sus ríos y sus mares, pocos saben el olor que tiene Madrid cuando pones un pie fuera del avión… con “TAITANTOS” –que diría la Morgan– más de un abuelo emigrante suspira en todos los rincones del mundo, y más aún en tiempos de «plandemia», por volver a casa aunque fuera una sola vez…

Hasta los que van a Nueva York, babean cuando ven un camión de “Campofrío” –no me pagan por promoción ni soy accionista– con un… ¡¡¡BOCAAAATAA DE JAMOOOOÓN!!!

No, no me llamo Cayetana ni Maripili. Mi nombre lo lleva la campana más grande de España, con 11 toneladas de peso, que bien podría caer sobre algún anti-español-español. Yo soy solamente Berenguela, ¡¡tan pura y casta como mis espuelas!!

¡¡¡El peor enemigo de un español es otro español… ayer, hoy y siempre!!!

¿Me lo dices o me lo cuentas?

@LaReconquistaD

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