Columna de La Reconquista | “El marxista y los dos «negacionistas»”

Muchas son las voces que se han levantado últimamente contra la OMS. Y muchos son los que cuestionan el papel de su presidente en la gestión de la pandemia –o, como algunos la dan en llamar, «plandemia»–. No solo fue el expresidente Donald Trump quien puso en entre dicho a la OMS; Brasil y Australia se sumaron también a la queja. La ministra de relaciones exteriores australiana, Marise Payne, dijo: “Australia comparte una preocupación similar con Estados Unidos, cuyo presidente Donald Trump acusó a la OMS de mala gestión”. Y por su parte, Bolsonaro amenazó con retirar a Brasil de la OMS, al acusar al organismo de actuar con un sesgo ideológico.

Quien preside la OMS desde el año 2017, Tedros Adhanom Ghebreyesus, personaje controvertido, que ya fue muy criticado cuando fue propuesto para el cargo. De nacionalidad etíope y perteneciente al FLPT (Frente de Liberación Popular de Tigray, de ideología Marxistas-Leninista), tuvo que aguantar cientos de manifestaciones por parte de exiliados de su misma nacionalidad; estos se manifestaban bajo la consigna “los que matan no curan”. Kifle Teka (exiliado etíope) comentó: “Tedros Adhanom pertenece a una banda criminal” –refiriéndose al FLPT.

A la vista de semejantes antecedentes, no parece que en la persona de Tedros se haya buscado una figura eficaz, sino más bien un individuo afín. Toma fuerza la hipótesis de que esta pandemia no sea algo tan natural, sino que más bien venga a ser un plan («Plan-Demia»), para arruinar las economías y desestabilizar países. De ser así, nos estaríamos enfrentando a una guerra encubierta, y a la que están apuntando ya muchas voces desde muchos países. Recientemente en España, un médico, el Dr. Ángel Ruiz Valdepeñas, hizo unas declaraciones a una televisión catalana, de las cuales entresaco algunas frases como:

“La gente no se cree la versión oficial. Esto tiene una intencionalidad, y no lo digo yo; me baso en estudios y declaraciones. Esto es un ataque biológico, y ya están preparando otro. Hay un estudio que se ha filtrado del ministerio del interior Alemán, en el que han llegado a la conclusión que el confinamiento traerá más muertes que el virus. El gobierno ha tapado la boca a las televisiones con quince millones de euros (en España)”.

Sin querer ser “conspiranoico”, pero sabiendo que dos y dos son cuatro, queremos comentar también en este artículo un hecho que ha pasado totalmente desapercibido en los medios de comunicación. Dos presidentes africanos han muerto y nadie se ha enterado. Sin embargo, tuvieron cierta fama a raíz del inicio de la “pandemia”. John Magufuli, de 60 años, Presidente de Tanzania, y Pierre Nkurunziza, de 55 años, Presidente de Burundi. Estos dos presidentes tenían algo en común: negaron la «pandemia» desde el principio y se pusieron en contra de la OMS (Organización Mundial de la Salud). También tienen en común haber muerto de un infarto sin haber tenido patologías previas y ser ambos cristianos practicantes.

John Magufuli fue designado candidato a las elecciones de 2015 en Tanzania. Profesor de matemáticas, se doctoró en Químicas en la Universidad de Dar es Salam. Cristiano que se labró fama de incorruptible, y se ganó el apodo de «Tingatinga» –«bulldozer», en suajili–, mientras llenaba su país de carreteras y otras infraestructuras. Magufuli se presentó por sorpresa en el Ministerio de Finanzas para comprobar que todo el mundo estaba en su puesto de trabajo. Ha hecho bandera de la lucha contra el absentismo laboral, la corrupción y el despilfarro de dinero público. Convirtió la celebración anual de la Independencia en un día de limpieza nacional. Su foto recogiendo basura con sus propias manos en los exteriores del palacio presidencial, dio la vuelta al mundo.

Todas estas cosas no fueron las que hicieron célebre a Magufuli, sino el haber puesto a prueba a la OMS –ya que expulsó a los representantes de dicha organización del país–, al tomar muestras de papayas, de aceite de coche, aves, conejos, cabras y diferentes cosas, que, tras llevarlas al laboratorio ocultando su procedencia y asignándoles nombre de personas, muchas de ellas dieron positivo al Coronavirus. El presidente tachó de «juego sucio» el resultado de las pruebas y advirtió al mundo de que los científicos tenían que aclarar lo que estaba ocurriendo con esta “pandemia”. El presidente conminó a los tanzanos a no preocuparse por este asunto, ya que las pruebas efectuadas con todas las garantías a esta diversidad de objetos o animales, demostraban la estafa de dichas pruebas.

La crisis del Coronavirus puso a Tanzania en la mira del mundo. Tras asegurar que las cifras en su país no eran reales y acusar de las mismas a un “sabotaje imperialista”, el presidente ordenó que no se facilitaran datos diarios para evitar que se extendiese el miedo.

Véase vídeo de Magufuli explicando pruebas

Por otro lado, tenemos al presidente de Burundi, Pierre Nkurunziza. Era presidente desde el 2005, cuando acabó la guerra civil (1993-2005) que enfrentó a hutus (el 85% de la población) y tutsis, y causó unos 300.000 muertos. Nkurunziza se definía como “cristiano renacido”, y había sacado pecho en varias ocasiones para “combatir” la homosexualidad. En el mes de mayo expulsó a la OMS del país. Nkurunziza fue uno de esos presidentes que abogó en público por “reunirse sin mascarillas”, a pesar de las recomendaciones de la OMS. Burundi celebró a finales de mayo elecciones presidenciales, parlamentarias y locales en plena “pandemia”. Y como no creía en los protocolos de la OMS, declaró “persona non grata” al jefe de la delegación de la OMS y a otros tres miembros de la Organización, a quienes dio 48 horas para abandonar el país, justo antes de las elecciones.

Multitud de noticias y comentarios apuntan a que este mandatario ha muerto por Covid, pero los resultados oficiales dicen que ha sido un problema de corazón. No podemos saber quién miente y quien no, pero lo que sí tenemos claro es: 1) Que ambos presidentes eran «negacionistas»; 2) ambos estaban sanos antes de su muerte y han sufrido infartos; 3) los dos expulsaron a la OMS de su país; y 4) por último, eran también cristianos practicantes.

Véase vídeo resumen

@LaReconquistaD

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