Columna de La Reconquista | Dale a su cuerpo (alegría) a Macarena

Lo ocurrido el pasado día 15 del mes en curso es algo que, lamentablemente, sí tiene precedentes. El espectáculo vergonzante, abusivo, hiriente, inmovilista, cuasi salvaje, de una horda de descerebrados –no tan jóvenes cachorros porque los había que ya peinaban canas, aquellos que piensan y dicen “contra Franco vivíamos mejor”–, y cuyo ADN intelectual se compadece sociológicamente a los conocidos como «giliprogres», «perroflautas» y un resto un tanto heterogéneo entre okupas, sin techo, violentos –que bien podrían estar militando en las filas de los “ultra sur”– y algún que otro “sin papeles”, es un fenómeno (permítanme el eufemismo) que debería analizarse en profundidad. Algo grave está pasando en nuestra sociedad. “Houston, tenemos un problema”.

En nuestra querida España es la: Agenda 2030, inflación (escalada de precios en carburantes, gas y electricidad), LGTBI, aborto, eutanasia, Ley de violencia de género, invierno demográfico, «plandemia», destrucción del estado de derecho, demolición controlada del sector primario, paro creciente, invasión de aguas marítimas de Canarias por parte del reino de Marruecos, ruptura en la cadena de suministros, tensiones secesionistas fomentadas por el propio Gobierno, precios insostenibles en la alimentación básica, impuestos confiscatorios, quiebra de la Seguridad Social (con sus interminables listas de espera), un sistema de pensiones que ha tiempo presenta síntomas de agotamiento, inmigración desbocada y diseñada por nuestro Gobierno, inseguridad ciudadana, inseguridad jurídica, cambio climático y terrorismo climático al dictado del Gobierno, ajuste de déficit sistemáticamente incumplido (déficit estructural anual del 5%), deuda pública desbocada, corrupción en las diferentes administraciones y partidos políticos (que se ha hecho metástasis), Gobierno de España apoyado por comunistas bolivarianos, separatistas catalanes y vascos, y terroristas de Bildu, acoso y derribo a la Institución Monárquica, un inquilino de la Moncloa con deseos de quedarse de propietario de La Zarzuela, y un largo etcétera. El panorama es desolador. “Houston, ¿tenemos un problema?”. Efectivamente. Lo anterior son epifenómenos del verdadero problema de nuestro país: La Moral.

El grave problema que detonó el infausto ZP es conseguir que la legalidad desplace a la moralidad. Verbigracia: Muchas mujeres abortan porque es legal, sin llegar a plantearse si es moral. Pero la clave la borda el profesor José Antonio Marina cuando dicta que “La ética es la moral atea”.

A esa izquierda caduca y trasnochada, enfangada en consignas tales como “Fuera fascistas de la Universidad”… escuchar eso me retrotrae 45 años, a mi época comunista; porque sí, desconocido lector, confieso que fui comunista. Ya saben el dicho: “Quien a los 20 años no es un revolucionario no tiene corazón, pero quien a los 40 años no es un conservador no tiene cabeza”. El término «fascista» se ha convertido en un arma arrojadiza contra todos aquellos que no profesamos la ideología de la izquierda radical, entendiendo por «ideología» ese conjunto de ideas que acaban por convertirse en creencia. Y es evidente de toda evidencia que esta patulea congregada en las inmediaciones de la Universidad granadina no tienen ni la más remota idea de lo que fue el fascismo, cuyo significado más amplio consiste en considerar “fascista” a cualesquier dictadura que no sea marxista. Sin embargo, la izquierda radical sigue postulando la dictadura (totalitaria) del proletariado, así como la lucha de clases (ahora mal llamado “marxismo cultural”) y el centralismo democrático. ¡Bravo! Sigan con la camiseta del Che.

Llamar fascista a Dª. Macarena Olona es un despropósito difícilmente igualable: Brillante abogado del Estado con un expediente intachable. Pero, añadamos, ¡además es mujer! ¿Pero no eran tan feministas estos de izquierda? ¿Qué tiene que decir al respecto el Ministerio de Igualdad? Todas calladitas como “puras” (y si no lo son, cuando menos se comportan como unas auténticas hijas de la “gran pura”). Imaginemos que el escenario hubiera sido diametralmente opuesto, y que el conferenciante invitado hubiese sido ese gran demócrata conocido por «Pablo Iglesias» –el de Unidas Pudimos–, y que se encontrara en la puerta un grupo de constitucionalistas “escracheándolo”: ¡la que se hubiera liado! En primer lugar, la policía (en el cumplimiento de las directrices recibidas por sus mandos políticos y la subdelegación del Gobierno) hubiera actuado con la contundencia debida para este tipo de casos. ¿Se lo imaginan? Pues yo no, porque la gente de bien no cometemos esas barbaridades.

Pero bajemos al barro. En este bochornoso asunto se deben depurar responsabilidades y, probablemente, se debería sentar en el banquillo a alguno/a que otro/a. El responsable de la pésima actuación policial es la propia dotación policial que fue destacada para preservar el orden en la Universidad de Granada. Esa es su responsabilidad pero, ¿son culpables? Para nada. Cumplían órdenes tan exactas como siniestras, montando dos dispositivos claramente diferenciados: Los violentos por un lado y los pacíficos por otro, ¿con qué fin? Con el de conseguir que, a fuerza de provocar los violentos a los pacíficos, se consiguiera sacar un titular de diario (El País) de confrontación entre ambos bandos. Puro marketing institucional. Todo y así consiguieron que la ponencia de Dª. Macarena Olona llegara a buen puerto y sin tener que lamentar heridos. Ahora bien, los insultos, escupitajos, vejaciones y empujones los sufrió la orilla del río que deseaba escuchar la ponencia de la Sra. Olona, hasta el punto de que está grabado en vídeo cómo golpean a unos ancianos que estaban hartos de humillaciones. Precisamente la izquierda radical jamás se significó por su heroísmo, justo lo contrario: por su más despreciable cobardía, emboscados en la masa ingente, en el anonimato, en la traición, en la puñalada trapera por la espalda… en síntesis: En el “todo vale” y en “cuanto peor, mejor”.

La Facultad de Derecho de Granada tiene varios accesos, no solo la puerta principal de la Plaza de la Universidad donde se produjeron los altercados o mejor dicho, la guerra campal. Se puede acceder por una entrada situada en el Jardín Botánico, entre otras, pero precisamente la puerta que da a la calle Duquesa, calle de tráfico de coches, por dónde podría haber accedido Doña Macarena Olona, estaba cerrada, siendo una puerta que está abierta diariamente y por la que acceden a diario más del 80 por cierto del alumnado, ya que se encuentra más cercana a los patios con aulas, la cafetería y la Biblioteca de la Facultad. Pero , precisamente, el día 15 de septiembre del 2022, se encontraba cerrada a cal y canto.

Ya tenemos a los responsables, ¿y quiénes son los culpables? Pues quiero señalar con el dedo índice acusador, en primer lugar, al ministro Marlaska –casado y bien casado–, que se negó a poner escolta a una madre de familia –político en activo hasta hace bien poco– y mujer, cuando al Gobierno del que forma parte se le llena la boca de feminismo, Democracia y Estado de Derecho.

Y, en segundo lugar: Para los más maduros, ¿recuerdan al gran Fofó, de “Los payasos de la tele”, cuando cantaba: “Susanita tiene un ratón / un ratón chiquitín / que come chocolate y turrón / y bolitas de anís…”? Seguro que lo recuerdan. Pues resulta ser que “Susanita” es Susana Díaz, y el “ratoncito” es la ínclita y nunca bien ponderada Subdelegada de Gobierno –Inmaculada López Calahorro–, al parecer licenciada en Filosofía por la misma Universidad granadina. Pues esta señora, del círculo estrecho de Susana Díaz, socialista de la PSOE, feminista empoderada donde las haya, es la que concedió el permiso para congregarse a las puertas de la Universidad a un Sindicato Estudiantil, diferentes Sindicatos apesebrados y chiringuitos varios que viven de la mamandurria. Tamaña irresponsabilidad es suficiente para ser investigada por incitación a la violencia, cuando menos para declarar. No apagó un incendio con gasolina sino que provocó el incendio y echó más leña al fuego, exponiendo a una dotación policial, sumamente profesionalizada, como punta de lanza y coartada para todo lo que pudiera resultar.

Empero, como muy bien reza el sabio refranero español, “nunca hay dos sin tres”. Entre bambalinas aparece la figura anónima y sigilosa de Pilar Aranda Ramírez, la primera rectora de la Universidad de Granada; hippie en su juventud y nuera de un coronel franquista (algo bueno debía de tener en su historial). El hecho de ser rectora no implica que todos sus pasos sean “rectos”. ¿Y qué tiene que ver en todo este puzzle esta señora? Pues fue la que diseñó la logística del escrache. En la Universidad granadina hay una puerta trasera un tanto desconocida y poco usada. La Sra. Olona podría haber usado esa puerta, tanto para entrar como para salir, y la Sra. Aranda fue quien lo impidió. Así mismo fue la que ideó situar a un comando de encefalogramas planos, pertrechados de pancartas, bloqueando la puerta principal de acceso al paraninfo universitario (más condenable que la fuerza bruta es la inteligencia bruta, algo de lo que estuvieron haciendo gala en todo momento).

En síntesis, el maquiavélico e inmoral plan se diseñó de la siguiente guisa:

  1. Convocatoria de concentración promovida por el Sindicato de Estudiantes y demás asociaciones paniaguadas.
  2. Bloquear la puerta principal a la conferencia.
  3. Inhabilitar la puerta trasera.
  4. Presionar al Cuerpo Nacional de Policía a fin de que los asistentes a la conferencia los situaran enfrente del “nutrido y pacífico” grupo de estudiantes que bloqueaban el acceso. Y los pusieron enfrente para dar una falsa sensación de enfrentamiento y así tener servidos los titulares de los medios de desinformación comprados por el Gobierno.
  5. Por último, ya con el proscenio totalmente decorado, intentar convencer a la Sra. Olona de que debía abandonar la idea de conferenciar en aras de su propia “seguridad”. Algo a lo que se negó en rotundo.

Para el punto 3) del plan era imprescindible un colaborador necesario, en este caso Dª. Pilar. A ver, si en este mundo hay algo peor que un tonto útil es una tonta inútil (no se me malinterprete, en modo alguno se me ocurriría situar a Dª Pilar en el campo de la estulticia y de la inanidad, ¡nada más lejos de mi intención!).

Apostaría por que Sánchez estaba ajeno a este miserable plan. Él está en cosas más serias por el interés general, cuales son su narcisismo y su megalomanía.

Pero lo conocido por testimonios directos, vídeos, sonido ambiente, datos y documentos, no ofrece lugar a dudas ni especulaciones. Al conocido politólogo argentino Agustín Laje le escuché en un vídeo una frase que suscribo en su totalidad: “A la izquierda se la juzga por sus intenciones y a la derecha por sus resultados”. Obvias las intenciones de esa izquierda globalista.

En concluyendo, tenemos a dos inductores (ahora llamados “autores intelectuales”, cuando no consigo encontrar un ápice de intelectualidad ni en sus decisiones ni en sus actos): El ministro Marlasca y la Subdelegada de Gobierno Inmaculada López Calahorro. Los dos protagonistas en los papeles de villanos. Y como actriz de reparto, Pilar Aranda Ramírez.

Difícil saber quién de los dos protagonistas urdió tan sucio y maquiavélico plan, el uno para colgarse una medalla ante Sánchez y la otra ante Susana. Complicado conocer qué fue antes, si el huevo o la gallina, aunque para esta segunda categoría ambos dos presentan candidatura porque, para huevos, los de Macarena Olona.

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