Columna de La Reconquista | Como si las gallinas enaltecieran al zorro (Blas Infante)

Puede resultar escandaloso, que al día de hoy, el padre de la patria andaluza sea un musulmán. La tierra de las procesiones, la tierra del cerdo ibérico, la tierra de la Romería del Rocío, la tierra del vino de Jerez y la tierra de María Santísima, tiene como padre patriótico a un musulmán.

La realidad supera indefectiblemente a la ficción, y esta es una de esas ocasiones. Un musulmán que no abogaba por hacer de Andalucía una Nación Política más, sino que aspiraba a que desde la Plataforma Andaluza, España, Europa y el mundo entero se convirtiesen al Islam. Ese insigne musulmán es el que todos conocemos como “Blas Infante”. Esto viene a ser como si Marruecos tuviese como líder nacional a la madre Teresa de Calcuta.

Es un hecho que Blas Infante se hizo musulmán de modo público el 15 de septiembre de 1924. Blas Infante fue introduciéndose cada vez más profundamente en lo que él vendría a llamar «Cultura de Al-Ándalus». Estudio en 1921 la historia de Al-Mutamid, el rey poeta de Sevilla y Córdoba, y llevó a cabo una visita a su tumba en Agmhat (lugar cercano a Marrakech). Es allí donde Blas Infante hizo la Shahada (profesión de fe islámica), en una pequeña mezquita de Agmhat, adoptando el nombre de Ahmad (“el que pone en acto lo que está en potencia”). Los testigos del acto por el que Ahmand Infante se reconocía musulmán fueron dos andalusíes nacidos en Marruecos, y descendientes de moriscos. También aprendió árabe.

Blas Infante, escribió cosas como las siguientes: “El profeta de nuestros antepasados de Al-Andalus que, como todos los profetas, será nuestro profeta (se refiere a Muhammad), y el de todos los hombres libres”.

Y por otro lado sigue diciendo: “Trabajemos con suma cautela en estos principios para que Andalucía vuelva a ser inspirada por su propio genio y porque su libro vuelva a ser el Al.Korán, como dice la sura III”.

Pero va más lejos aún: “El pueblo andaluz fue arrojado de su Patria por los reyes españoles. Y unos moran en hermanos, pero extraños países y otros, los que quedaron y los que volvieron, los jornaleros moriscos (musulmán convertido al catolicismo) que habitan en el antiguo solar, son apartados inexorablemente de la tierra que enseñorean aún los conquistadores. Y es preciso unir a unos y a otros. En este aspecto, hay un andalucismo como hay un sionismo. Nosotros tenemos también que reconstruir una Sión”.

Es decir, que de la misma manera que los judíos sionistas buscan retornar a su antigua patria “Jerusalén”, los andaluces tienen que volver a reconstruir Al-Ándalus en su territorio, volver a recrear “nuestra cultura perdida islámica”. En esto coincidía con la actual “Liga Morisca” (organización cultural de musulmanes andaluces con sede en Almería y creada en 1980 que tiene como objetivo la recuperación y difusión del Islam como referente de la cultura tradicional andaluza).

El Islam y el Catolicismo son diametralmente opuestos; por eso, no es lógico tener como adalid patriótico a alguien que estaría en contra del más profundo sentir de una población. Muchos relativistas podrán pensar que no les importa este detalle, pero no tienen en cuenta que el Islam no es relativista y que nadie que practique esa religión (si tuviese la oportunidad de gobernar), se quedaría de brazos cruzados respetando la idiosincrasia autóctona. Tampoco el Islam es una religión que se proponga, de manera libre; esto lo hace solo cuando está en minoría. El Islam es teócrata y monocultural.

Muchos piensan también que Blas Infante estaba por encima de las religiones y se interesaba también por otras, pero leyendo su obra, el que escribe no puede extraer esas conclusiones. Sus escritos dejan muy clara sus intenciones de islamizar Andalucía y todo lo que fuese posible. Para muestra un botón, y es la bandera. Según Blas Infante, en 1195, tras la victoria almohade en la batalla de Alarcos, sobre el alminar de la mezquita mayor de Sevilla ondeó una enseña verde (color del islam) junto a otra blanca para celebrar la victoria. Escoger el símbolo triunfal de los que derrotaron a los cristianos, dice mucho de sus inclinaciones.

El Padre de la Patria Andaluza también era masón, tal y como admite su propio nieto, Estanislao Naranjo Infante, quien, además, como estudioso de la figura de su abuelo y de su legado, cuenta con una ponencia en la que explica pormenorizadamente cómo influyó la masonería en la vida y obra de Blas Infante. Cuando escribe “Ideal Andaluz” ya pertenecía a la masonería. También comenta lo siguiente: Tenemos pocos datos de la pertenencia a la masonería de Blas Infante. No hay un expediente personal en el archivo de Salamanca. Tampoco podemos contar con sus papeles privados sobre este tema puesto que fueron cuidadosamente quemados por mi abuela Doña Angustias. Sí consta documentación de su asistencia e intervención a la erección de columnas de la Logia Redención nº 16 de Ayamonte, en la que pronunció un discurso el 9 de agosto de 1925. También consta su pertenencia a la Logia Fe y Democracia nº 22, al menos desde 1932”.

Si ya tener como padre de la patria a un musulmán no me agrada nada… Que fuese masón, solo viene a empeorarlo.

@LaReconquistaD

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