Cien años de comunismo

No me siento capacitado de decir, ni ver, ni opinar más sobre Afganistán.

La portada de Charlie-Hebdo, (entienden ahora el motivo del atentado contra la misma) deja a las claras la hipocresía, la mentira, la estulticia criminal y criminosas de las élites (Joe Biden no está entre ellas), ya que él solo obedece, cuando fingen escandalizarse de la barbarie islámica mientras intercambian guiños cómplices con sus califas.

Portada de ma revista

La revista lo clava: tres figuras burkianas, con el dorsal «Messi 30» que identifica al qatarí, muy amigo de un tal Ceferín. El propietario del equipo estrella de Francia es un potentado qatarí que amasó su fortuna en un país donde las mujeres esclavizadas y torturadas solo disfrutan, de una vestimenta humillante, para mayor gloria de la tribu, ¿puede edulcorar su imagen fingiéndose enemigo del monstruo talibán? Qatar, guarida de los degolladores talibanes mientras duró su exilio.

La derrota de la civilización occidental deja a millones de hombres y mujeres a merced de los monstruos sádicos talibanes, fanáticos, asesinos y torturadores

Echemos una mirada al pasado histórico para comprobar que las potencias democráticas amañaron una traición a los pueblos inermes mucho peor que la que se acaba de producir en Afganistán, nada comparable al mapa de Asia Central.

Lo mismo ocurre con la entrega de media Europa y Asia – apenas liberadas del yugo nazi y japonés – al yugo comunista

Una entrega que, parcial y corregida, ha dejado un afta que aún supura en la sociedad en la memoria de las naciones que fueron colonizadas por la URSS y China. Entre el 2 y el 11 de febrero de 1945, fechas señaladas por los adláteres de la verdad, se perpetró la Conferencia de Yalta a orillas del Mar Caspio, en la Unión Soviética.

Sus personajes estelares fueron el dictador y asesino soviético, Iósif Stalin, el presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, y el primer ministro británico, Winston Churchill.

Los tres mandatarios procedieron a trazar los planes para el reparto de lo que quedase en pie cuando cesara el fuego. Fue entonces cuando se consumó la entrega que hace palidecer la capitulación de la ONU, la OTAN, la UE y de todo el generalato responsable del seguidismo de políticas que van en contra del criterio que dicen defender y del resto de los globalistas en Afganistán.

Roosevelt y Churchill cedieron a las exigencias de Stalin y le entregaron un mosaico de países que se convirtieron en los satélites blindados del imperio soviético

Hubo amputaciones y anexiones de países, migraciones masivas de poblaciones, segregadas por sus orígenes nacionales, étnicos y religiosos. Según el historiador británico Antony Beevor, casi un millón de los catorce millones de desplazados forzosos murieron en el sector soviético.

Más de dos millones de mujeres alemanas y prisioneras de los alemanes fueron violadas por soldados del Ejército Rojo

Alemania y Austria fueron repartidas a partes iguales entre la URSS, Estados Unidos, el Reino Unido y Francia, pero Stalin no se conformó. Se anexionó una porción de Polonia, a la que compensó con la cesión de varias provincias alemanas. Compensación simbólica, porque el Tratado de Yalta dejó a Polonia íntegra dentro del terror comunista, junto con lo que pronto sería la República Democrática Alemana, Checoslovaquia, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Lituania, Letonia, Estonia, Albania y la díscola Yugoslavia.

El pacto prometía elecciones libres en todos esos simulacros de repúblicas independientes. Me imagino el cachondeo que tenía encima el sátrapa rojo, puesto que en ninguna las hubo nunca

Cuidado, pensemos que simultáneamente el psicópata y asesino de masas comunista, Mao Tse-tung, al que el Departamento de Estado estadounidense catalogaba como “reformista agrario», se estaba apoderando en aquel entonces del gigante chino a base de hambruna y sangre.

Con la mirada que da el paso del tiempo, los jerarcas nazis eran unos cándidos al lado de estos, siempre ha sido mejor el original que la copia ¿verdad que sí, Lenin?

El Tratado de Yalta, fue ratificado más tarde por el de Potsdam, firmada ya la rendición de Alemania, indignó esto a parte de la opinión pública estadounidense.

Patton, un héroe de guerra sin pelos en la lengua, propuso públicamente expulsar por la fuerza al Ejército Rojo de sus anexiones, fué destituido de manera fulminante. Días después lo asesinaron en un extraño accidente de carretera

A otro general norteamericano le bastó cinco años para cambiar Japón de arriba abajo, y para bien. Si se quiere de verdad, se puede. «La verdad os hará libres”.

En su conferencia del 5 de marzo de 1946 en el Westminster College de Fulton, Missouri, Churchill pronunció la célebre frase sobre el «telón de acero» tras el cual se atrincheraban los enemigos de la democracia.

Esto inició la Guerra Fría, cuyo primer episodio caliente se materializó ese mismo año, cuando las fuerzas armadas griegas derrotaron a los partisanos comunistas del ELAS con el apoyo explícito e implícito del Reino Unido, que se lo digan a los miembros del SAS.

Stalin se acobardó, como el manual de todo sátrapa dictador, y abandonó a los suyos

Hoy ,como en aquel entonces: comunistas “escleróticos”, comunistas “reciclados”, “islamistas asesinos”, “inquisidores feudales”, “nihilistas apátridas”, “sediciosos racistas” y “las radicales del feminismo”, “el ecologismo millonario”, que se lo digan a Al Gore, “negacionistas anticientíficos”, “irracionalistas esotéricos”, son chupópteros todos de la ideología comunista, que se encuentran bien pertrechados en la excusa de Afganistán, puesto que para ellos es solo un área de servicio, una letrina baldía, un pozo negro de sangre derramada e inocente en la ruta comunista.

Su meta no es otra que la capitulación como la de Yalta que ya están programando la nueva generación de derrotistas con pin en la solapa; y lo que es peor, desde dentro

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