Cerrar la hostelería no ha mejorado la situación de la pandemia en La Rioja

Ha pasado una semana desde que el Gobierno de La Rioja decretase el cierre de la hostelería en Logroño y Arnedo permitiendo dar bebidas o algo de comida para llevar o recoger.

Desgraciadamente la realidad es que en una semana las ‘no-terrazas’ de la hostelería de la capital riojana se han convertido en corros de charla improvisados para clientes que piden un café y se lo toman en el mismo lugar, obviando el uso de la mascarilla, de pie y en compañía.

Ha sido peor el remedio que la enfermedad, ya que no permiten poner terrazas a la hostelería cuando podrían llevar un orden de desinfección y de aforo, pero sí permiten servir de pie, creando corros sociales sin ningún tipo de distancia de seguridad ni mascarilla.

No es momento de improvisar medidas tan cruciales

La hostelería no ha sido la culpable de los contagios masivos y muchos menos cuando se trata de terrazas al aire libre.

La hostelería ha demostrado ser responsable y comprometida con las normas y con la seguridad de sus clientes en todo momento, acatando todo tipo de medidas improvisadas que cada semana se imponían.

El Gobierno de La Rioja ha de atender a un sector que mueve gran parte de la economía de sus ciudades, y negarles su derecho a trabajar, no está rebajando el nivel de contagios ni tampoco ayudando a la solvencia económica de la comunidad.

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