Cambio de collar, mismo Pedro

¿Cómo es posible que un tipo mediocre e inútil, malvado y siniestro, políticamente hablando, cuyos principios morales son el mal corporeizado: narcisista, ególatra, petulante, vanidoso, felón, infame, pérfido, carente de escrúpulos y empatía, pueda dirigir a España y mantenerla subyugada a sus delirios de aprendiz de Napoleón?

Un politicucho despreciable y despreciado cuya mayor hazaña ha sido convertir el Gobierno en el Patio de Monipodio, al reunir lo peor de la clase política de España, que no española, y firmar el pacto fecal que fue la moción de censura. Llegó por la puerta de atrás y a deshora, como los ladrones, y ahora quiere quedarse hasta 2050.

El socialismo es la senda que discurre entre la boba-progresía multicolor y el horror del comunismo más atroz.

Querido lector, acabamos de conocer otro señuelo del aspirante a JFK en versión low cost: el cambio de ministros. Su único objetivo es rodearse de remilgados pedantones y cursis de mejorable aspecto para alargar su estancia presidencial. Toda una comitiva de indocumentados sectarios cuyos méritos profesionales caben en un pósit. Progres resilientes y feministas, eco-idiotas sostenibles de medio pelo pero con look de Chanel y caviar que portan la patología colectiva inherente al rojerío infecto: adoración al amado líder.

Estos nuevos candidatos a clínex del cuadrúpedo monclovita, cuya protervia solo es superada por su oceánica estulticia, son incapaces de llamar dictadura a la dictadura Cubana, ¿cuántos cubanos deben ser masacrados para calificarlo como régimen tirano? ¿Qué más tienen que padecer? A estos rojillos de sangre azul y moral inexistente les da lo mismo “Juana que su hermana”. Se las trae al paire que nuestros hermanos cubanos, venezolanos y otros sufran la cruel lacra del criminal socialismo. Lógico, es su modelo a elegir. Su meta.

¿Qué cualidades poseen los recién nombrados ministros del emperador del caos? Ninguna. No las precisan. Todos saben asentir indefinidamente y decir “sí, bwana”, mientras aplauden como focas las necedades de Sánchez. Ellos no defienden el interés general, la libertad o la democracia, nada de eso. Solo el pensamiento, palabra, y obra de don Pedro.

Como seguro agradecerás, no los citaré. No te mereces ese castigo. Lo que sí tengo muy claro es que la suma de todos solo resta. También, que harán bueno al anterior. No es un mérito del caído en desgracia. No. Lo que ocurre es que el recién llegado, dada su irrefrenable impericia, lo dejará en buen lugar. Hay que ser muy patán, rematadamente patán, para encumbrar a Ábalos, Calvo, Celaá, Duque, Montero y compañía. Tranquilo, el Psoe es capaz de ello.

Qué nivel tendrán los elegidos para la gloria de pertenecer al harén privado de Sánchez –antiguo Consejo de Ministros-, hoy reconvertido en un vodevil de agradores y palmeros ministeriales, para que el más carismático sea el iletrado Iceta. Un tipo conocido por ser autor de delitos de lesa danza o maltratador del noble arte del baile, capaz de moverse de tal arrítmica e indecorosa forma que, los que padecieron ese penoso espectáculo lamentaron no haber perecido antes.

El socialismo es capaz de convertir a un analfabeto bailongo que nunca holló una biblioteca ni sudó la camiseta -inició la carrera de químicas y la abandonó; posteriormente, hizo lo propio con la de económicas y lo expulsaron- cuya indocta y oronda figura no conoce el efecto purificador de un buen libro ni las bondades del ejercicio físico, en flamante ministro de Cultura y Deporte del Reino de España.

Calígula quiso hacer cónsul y sacerdote a Incitatu, su caballo. Sánchez acabará superándolo. Socialismo sine die.

Conviene hacer un aparte y guardar un merecido minuto de silencio por el aspirante a torero que no llegó a maestro y terminó de ministro, el difunto de Ábalos. Él, después de cocear con su aterciopelada voz: “A mí no me echa nadie. Yo he venido a quedarme”, fue expulsado a puntapiés por la puerta de atrás, tal como llegó. Ni su affaire aeroportuario con la criminal Delcy Rodríguez y las 40 maletas cargadas de razones para ser un gran socialista le ha valido al exvalido de Sánchez.

Al fallecimiento de Ábalos hay que sumar el auto de fe que ha supuesto el ajusticiamiento político del adelantado del reino, Iván Redondo. Se cuentan en los mentideros de la Villa y Corte que Sánchez empezó a sentirse amenazado por el poder que él mismo había entregado a su alter ego, motivo por el que decidió pasarlo a cuchillo, metafóricamente hablando, y acabar con su figura. Iván, no te ha pedido que de tires por el barranco, te ha tirado él.

Dice el “summun Imperator Maximus Fraudillo”, cortesía de mi amigo y patriota, @jacruz36, que con el cambio ministros busca un nuevo equipo para afrontar una recuperación justa, digital, verde y feminista… Qué cansino eres, Begoño. Eres capaz de aburrir al mismísimo santo Job.

Patriota, ten claro que este cambio de nombres solo es otro trampantojo o subterfugio político con tintes de película de serie B para seguir destruyendo nuestra nación y allanar el camino hacia la maldita dictadura comunista. Él quiere ser nuestro Chávez o Castro. Toda una ópera bufa digna del mamarracho de tez hierática que, sin pudor ni vergüenza, amenaza con perpetuarse en el poder per saecula saeculorum. 

Recuerda que cuando el socialista habla, miente; cuando calla, encubre; cuando detenta el poder, roba, y cuando no tiene otra opción, te da un golpe de estado, 11M… Y es que, vivimos en una época donde el inteligente –patriota- debe callar para que el ignorante –rojo- no se ofenda. También, que el verdadero socialista, imbécil per se, lleva tatuado en su piel la envidia, ignorancia, resentimiento y odio.

Tengo una cosa muy clara: padecemos una suciedad, que no sociedad, infectada de socialismo. Hay que echar a Sánchez. Hay que movilizarse contra la enfermedad roja que nos está carcomiendo como sociedad. Hay que desterrar el socialismo maldito de nuestras vidas. Hay que recuperar el orgullo de ser y sentirse español. Hay que creer en España. Hay que querer a España.

Para finalizar, solo me queda decir que solo queda Vox. A Dios gracias, tenemos a Vox, que es tanto como decir que tenemos esperanza y certezas de abrazar un gran futuro. Adelante, patriotas, sin miedo a nada ni a nadie.

2 comentarios en «Cambio de collar, mismo Pedro»

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