Caída libre

La situación política española cae en picado sin posibilidad de mejora a la vista.

El gobierno de coalición ha formado un vínculo con todos los partidos políticos independentistas de este país generando desconfianza y agitación entre la ciudadanía.

Nos encontramos con un gobierno que reabre brechas ideológicas ya cerradas, una administración que se desmarca de las demás generando necesidad, malestar económico y social para todos aquellos que no rindan pleitesía al sanchismo.

El PSOE llegó al poder jurando y perjurando que jamás pactaría con Podemos, argumentaron que nunca cruzarían esa frontera, incluso resaltaron reiteradamente que jamás pactarían con Bildu o cualquier otro grupo independentista.

La suma de votos cosechada por la formación rojiza aumentó gracias a una de las muchas mentiras del actual Presidente del Gobierno Pedro Sánchez, o como él mismo se denomina, «un líder mundial», aun siendo el último mono en la política europea.

Es fundamental tener en cuenta la realidad económica a la que los ciudadanos españoles se enfrentan en estos momentos. Todos, sanchistas o no, se ven perjudicados por una crisis económica que aún no ha alcanzado su cúspide y que seguirá empeorando si no encontramos remedio a esta crisis ideológica obsoleta.

Los ciudadanos, ya sean autónomos o trabajadores por cuenta ajena se ven las caras día a día con problemas económicos y sociales provocados no únicamente por la crisis sanitaria, sino por la mala gestión de esta, por parte de las administraciones públicas y del desgobierno que nos lidera.

-Íñigo Sáenz Bermejo

Muchos de nosotros vemos como aún no se han pagado los ERTES, ni se han recibido las ayudas para autónomos, ni se está cobrando el famoso Ingreso Mínimo Vital, las ayudas a la inmigración ilegal están disparadas, los okupas tienen el respaldo de las instituciones, miles de negocios han echado el cierre definitivo y cientos de miles están en la cuerda floja, mientras una mayoría de la clase política de este país continúa cobrando sus sueldos a tocateja y desmesuradas dietas al tiempo que la economía se colapsa.

A todo esto, hay que añadir los viajes oficiales, los sueldos de cada uno de los cientos de asesores de este gobierno, puestos que muchos, si no todos, han sido adjudicados a dedo.

La lista de acciones desperdiciando nuestro capital por parte de este gobierno es colosal, así como la compra de voluntades y medios de comunicación con dinero público. Un rascacielos de derroche abusivo que ocultan con excesivas e injustas subidas de impuestos y un déficit que empuja a España al suicidio económico.

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