Borràs se niega a dimitir asegura ser víctima de una «persecución judicial» y acusa a los que se lo piden de querer expulsarla de la política

Laura Borràs, presidenta del Parlamento catalán y de Junts per Catalunya, se niega en redondo a dimitir a pesar de lo que dice el reglamento de la cámara. Se considera víctima de una «persecución judicial» y ha acusado a todos los que le han pedido que dimita de hacerle el juego a la «represión» aprovechando un texto lleno de lagunas e imprecisiones (en alusión al reglamento del Parlamento).

Se ha referido en este punto a ERC, ya que algunos de sus dirigentes como Carme Forcadell o Marta Vilalta, su portavoz, le han «recomendado» dimitir.

Borràs considera que su declaración de inocencia le exime de cumplir el reglamento y por lo tanto, no debe dimitir, a pesar de lo claro que es éste en su punto 25.4:

«En los casos en que la acusación sea por delitos vinculados a la corrupción, la Mesa del Parlamento, una vez sea firme el auto de apertura del juicio oral y tenga conocimiento del mismo, debe acordar la suspensión de los derechos y deberes parlamentarios de forma inmediata. Si se plantean dudas sobre el tipo de delito o sobre el régimen de incompatibilidades aplicable a lo largo de la suspensión, es necesario el dictamen de la Comisión del Estatuto de los Diputados».

Asimismo, ha defendido su trabajo en la Institución de las Letras Catalanas (ILC), asegurando que experimentó un relanzamiento y una puesta al día «digital» bajo su mandato, entre 2013 y 2017.

No obstante, en ningún momento mencionó los 18 contratos fraccionados por más de 300.000 euros que dio a su amigo informático Isaías Herrero.

«NO ME PIENSO RENDIR»

Según insiste Borràs:

«Este caso no habría llegado tan lejos judicialmente si no fuera por ser quien soy y por lo que represento».

Después ha arremetido nuevamente contra ERC y la CUP, a los que se ha referido al mencionar que:

«Hay quien aprovecha la autoritaria actividad de la justicia española para intentar apartarme políticamente, pero no me pienso rendir».

Asimismo, ha negado que hablar de persecución en su caso sea una excusa a pesar de que está imputada por cuatro delitos de corrupción:

Prevaricación, malversación, fraude y falsedad documental

Sin embargo, Borràs asegura, que el caso contra ella es fruto de una:

«Investigación prospectiva no por unos hechos sino contra una persona».

E insiste asegurando que:

«La dignidad del Parlamento la deberíamos defender todos evitando la presunción de culpabilidad».

La fecha en la que tendrá lugar el juicio contra Borràs será fijada por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) en los próximos días

Tampoco ha hablado del requerimiento del Tribunal Constitucional a la Mesa del Parlamento de que no acepte el voto por delegación del fugado de JxCat, Lluis Puig. Lo ha evitado escudándose en que la reunión del órgano de dirección de la cámara no había terminado.

En el caso de que a Mesa aceptara el voto en el pleno de este miércoles, sus integrantes podrían ser acusados de desobediencia

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