Bienvenidos a la mayor desinformación de España y el mundo

Estimados lectores. En mis letras de hoy me invade la tremenda necesidad de compartir con vosotros mis conclusiones sobre esos maravillosos medios de «comunicación» que, por desgracia, a día de hoy nos acompañan en todo momento.

Y digo bien lo de «en todo momento» porque bien es sabido que se plasman a través de todos los medios tanto tradicionales, como modernos.

Ahora bien, en la era de la supercomunicación, en la era en la que todo lo que piensas se puede buscar, se puede grabar y se puede compartir, lo que esperamos, al menos yo, es que esa información sea veraz y contrastada o contrastable.

Todos sabemos que no es así.

«La sucesión rápida de noticias breves y fragmentadas produce un doble efecto negativo de sobreinformación y desinformación»

Ignacio Ramonet

La prensa de todo tipo, televisiva, radiofónica, digital, escrita, hablada, etc. en nuestro país ha pasado a ser una mercancía donde la información es vendida al mejor postor, en beneficio de unos magnates de todo pelo político o social que sean capaces de comprar y manipular esa información. Y no nos hemos dado cuenta.

La era desinformada en la época del veloz 5G

Hay muchos ejemplos de esta manipulación mediática, que ya no sólo se  ve en una TVE pública, que pagamos todos, vendida al genial Gobierno de la Nación, o en los periódicos afines a su «Sanchidad». Es más que eso.

Es el cuarto poder el que nos está influyendo en qué es noticia y qué no, en qué es moderno y qué no, bien hablado o no, qué palabras introduce nuevas o cuáles ofenden. Es sucio y destructivo, pero es así.

Apartando las afinidades políticas de cada uno, ves que son incapaces de profundizar o contrastar nada. Ellos deciden sus noticias.

Absolutamente todo

La salud, la paz, la fe, la lengua, el tiempo, los viajes, el cielo, las horas, la música, la ropa, las tendencias y todo lo que forma parte de una cultura, a día de hoy es negociable y se vende al mejor postor. Más estúpidos que nunca.

Y es que un buen periodista siempre es y será el que le dan una noticia de que llueve, le llega otra de que no, y él debe abrir la ventana para comprobarlo. Todo lo demás está, a día de hoy, comprado.

Si quieren saber, lean pero comprueben todo.

Sean felices.

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