Basta de tiranía. Basta de silencio

“Lo siento, pero ya hemos sido demasiado moderados ante un sociópata como Pedro Sánchez. Mañana 23 de Diciembre a las 12.00 me pondré frente a los leones del Congreso con un altavoz para decirle a este Gobierno que #MascarillasEnLaCalleNO. Basta de tiranía. Basta de silencio” (Alvise Pérez).

Esto ha publicado Alvise, a quien, vuelvo a decir, no tengo el gusto de conocer. Ello no es óbice para manifestar públicamente todo mi apoyo, respeto y admiración por la ingente labor que hace en pro de la libertad. Hecho que le está causando innumerables problemas, incluso, ser perseguido para intentar matarlo civilmente. No lo conseguirán. Alvise no está solo. El psicópata, sí.

Pero vayamos a lo mollar, ¿qué nos ha pasado a los españoles? ¿Por qué hemos arrojado al suelo ese espíritu combativo, guerrero y fiero que nos llevó a ser el mayor imperio conocido? ¿Dónde ha quedado el recuerdo de aquellos que dieron su vida para que pudiésemos tener este país? ¿Qué más nos tienen que hacer para que de una PUÑETERA vez despertemos?

Compatriotas, tenemos al frente de las principales instituciones de España a psicópatas que disfrutan destrozándonos la vida. Que gozan viendo como nos someten a base de inocular miedo y más miedo para arrebatarnos nuestros derechos. Que no tienen otro plan salvo convertirnos en una sociedad enferma y destruida que suplique a gritos ser encarcelada en nuestra propia casa. Que han visto en el Covid-19 el subterfugio perfecto para arruinarnos y hacernos hincar la rodilla para someternos a sus maquiavélicos planes.

Tened presente que son lunáticos cuyo único objetivo es acabar con todo. Tristemente, no pararán hasta lograrlo. Pero no lo conseguirán

Se trata de una clase dirigente -casta parasitaria- que nos han encerrado ilegalmente en nuestras casas, imponiendo dos estados de alarma inconstitucionales. Que nos animaron a llenar las calles para propalar su maldita ideología, cuando sabían que esas aglomeraciones suponían un riesgo análogo al de una bomba vírica, convirtiendo nuestras calles en un matadero. Hoy los fallecidos superan los 150.000 muertos.

Siendo esto muy grave, no se puede obviar como han conseguido normalizar la presencia de la ETA en la política. Los que hasta ayer nos asesinaban a tiros en la nuca y con bombas, hoy deciden las normas que regirán nuestra vida. Hoy son los socios del Gobierno de España y se permiten el lujo de darnos lecciones de moral. Hoy están integrados en la dirección del Estado, para mayor gloria de la izquierda, que ven un referente político lo que son terroristas con las manos manchadas con la sangre de miles de víctimas. Gracias, PSOE.

Hoy estas alimañas son citadas como hombres de paz. ¿Desde cuándo un terrorista es un hombre de paz? ¿Desde cuándo los que deberían estar en la peor de las cárceles, sin salir nunca, se dedican a ensuciar con su presencia la sede de la soberanía nacional? ¿Desde cuándo hemos aceptado esta afrenta?

Son tantas las fechorías e indignidades cometidas que harían falta varios libros para dejar constancia. Qué decir del indulto convertido en amnistía a los golpistas, también socios del Gobierno. La sovietización de nuestro país para hurtarnos nuestra democracia, o lo que queda de ella, y llevarnos el estado actual de Venezuela. La utilización de las instituciones para su causa, Fiscalía general del Estado, Abogacía del Estado, etc. La permitida persecución a los españoles que quieren recibir el 25% de la enseñanza en español, según establece la sentencia del Tribunal Supremo.

Los que ayer convocaban masivas manifestaciones y ponían el grito en el cielo porque la luz subía un 8% (17,62 €/MWh), hoy callan como ratas la insostenible subida que ya supera el 500% (409,00 €/MWh). La luz más cara de la historia. Y sigue subiendo

Estimado lector, veo a diario como es VOX el único partido que da la batalla enfrentándose al mainstream y plantándole cara. Lo que ocurre es que son tantos frentes abiertos que no podemos dejarlo todo en sus manos. No. Esta es nuestra ineludible obligación. Debemos ser nosotros, la sociedad civil, los que demos un paso al frente y digamos alto y claro que hasta aquí hemos llegado. El juego se acabó. Punto y final.

Indignos gobernantes, estamos hartos de vosotros y no os vamos a permitir ni una más. Ha llegado el momento de levantarnos y dar la batalla al más puro estilo del motín de Esquilache pero mirando de soslayo el recuerdo de los capitanes Daoiz y Velarde. Nos jugamos la libertad y la vida en ello. Porque si no hacemos nada para echarlos, la espada de Damocles acabará cercenando nuestros derechos y libertades. No tienen límites. Son capaces de todo.

Es hora de dejar a un lado las ideologías y unirnos para echar a esta panda de sátrapas solo preocupados por su poltrona. ¿Qué hacer? Hay varias y distintas opciones, pero no todas son factibles. El bueno de Alvise, dado el carisma y reconocimiento social que tiene, puede ser la punta de lanza. Él posee muchas de las cualidades exigibles a ese movimiento nacido del deseo de libertad de la sociedad. Unámonos a él. Apoyémosle y consigamos sumar el mayor número de personas para plantarles cara a los culpables del actual caos. Solo así despertaremos de este letargo generalizado y conseguiremos empezar a dar pasos en la buena dirección. Solo así lograremos pararles y revertir el daño. No digo que nos limitemos a lo que haga Alvise. No. Digo que lo apoyemos. Si el bien avanza, el mal se detiene. Tiempo habrá de ejercer otras acciones.

Con solo unas horas de antelación, ha reunido a medio millar de personas en la puerta del Congreso. ¿Os imagináis qué podríamos conseguir si en vez de medio millar fuésemos la mitad de los perjudicados por estos traidores? ¿Os imagináis la demostración de fuerza que haríamos dando ese descomunal puñetazo sobre la mesa? ¿Quién nos detendría? Saldrían huyendo como ratas.

Hay que hacer una llamada a todos los sectores de la sociedad comprometidos con la libertad, empezando por las víctimas de este siniestro Gobierno y sus infames socios; los agentes de la autoridad, muy importante; los medios de comunicación ajenos al Gobierno; asociaciones, organizaciones y entidades que velan y defienden la democracia y están radicalmente en contra de estos aspirantes a dictadores, para que se unan. Esto debemos hacerlo entre todos. Nadie sobra. Todos sumamos.

Alvise, desde esta ventana de libertad, le animo a dar un paso al frente y convocar una macromanifestación en Madrid, cuya única bandera sea la común de todos los españoles. Allí estaremos acompañándole en esta noble tarea: la defensa de la libertad y la democracia.

Porque ya hemos sido demasiado moderados, es hora de pasar a la acción. Basta de tiranía. Se acabó el silencio

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