Bandera y Escudo de la Ciudad de Logroño

ESCUDO DE LA CIUDAD DE LOGROÑO

El escudo es de forma rectangular cuadrilongo con los vértices inferiores redondeados y terminado en punta. En campo de azur, aparece un puente de oro fortificado con cuatro arcos mazonado de sable y sobre tres ondas de plata, encima tres torres de oro, aclarado y mazonado de sable, siendo la torre del centro ligeramente más alta que las de los flancos. Sobre bordura de azur, están tres flores de lis en oro dos en jefe y una en punta  y la leyenda: «Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Logroño». Al timbre, la Corona Real abierta o Ducal.

BANDERA DE LA CIUDAD DE LOGROÑO

La bandera de la Ciudad de Logroño, está dispuesta sobre un paño de color blanco cual cruzado por un aspa de vértice a vértice que simboliza la cruz de San Andrés, y sobre la misma se plasma en su centro el escudo de la ciudad.

En el año 1237, el Rey D. Fernando III de Castilla, le concedió a la ciudad de Logroño la Cruz de San Andrés en memoria del Apóstol crucificado. Éste era un emblema nobiliario que otorgaba la Casa de Borgoña a través de los monarcas españoles.

En el año 1431, el Rey D. Juan II de Castilla, encontrándose en Palencia, otorgó un día 7 del mes de Febrero, el título de “Ciudad”, ratificándolo en Valladolid el día 20 del mismo mes y año. Nuevamente el monarca el día 20 del mes de Julio del año 1444, añadirá los títulos de “Muy Noble y Muy Leal” títulos que se le otorgan por la lealtad de sus gentes hacia la corona de Castilla.

El monarca D. Carlos I le concede a la ciudad de Logroño las tres flores de Lis por haber derrotado a las tropas franco-navarras en el año 1521.

En el año 1728, una ordenanza establecía que la Cruz de San Andrés que figura en la  bandera, debería de ser de color rojo por ser el color nacional. La cruz de San Andrés se encuentra también en el diseño de varias banderas, como la de Vascongadas, Florida o Alabama (en los Estados Unidos), por contar estas ciudades con presencia española.

Finalmente, en el año 1854 el 6 del mes de Diciembre la Reina Doña Isabel II concedería el título “Excelencia” a la Ciudad de Logroño por el magnífico comportamiento de sus vecinos durante la epidemia de cólera que asolaría la ciudad.

BREVE HISTORIA DE LA CIUDAD DE LOGROÑO

El origen de Logroño se cree que pueda ser íbero, pero también podría ser de los berones (un pueblo guerrero de origen celta que el siglo III a. C. se estableció en lo alto del monte Cantabria). Otra posibilidad podría ser que el origen logroñés hubiese surgido de los pelendones (un derivado de los celtas y de los íberos), dando origen a los celtibéricos. Este pueblo habitaba el norte de Soria, suroeste de Burgos y posiblemente el suroeste de Logroño. La verdad que el origen exacto de los primeros pobladores es un poco incierto. Sin embargo, en los límites del suroeste de Logroño con Soria existe una ciudad celtibérica que bien habría podido pertenecer a los pelendones.

En la dominación romana, los romanos establecieron pactos comerciales y militares entre los pueblos que ocupaban las tierras  riojanas manteniendo una relación cordial. Fue tras la caída de Numancia y la derrota de los celtíberos cuando llegó la plena romanización de la zona, manteniéndose los poblados existentes, organizando el territorio y levantando nuevas poblaciones en lugares próximos a las existentes. Establecieron un nuevo orden y los nuevos territorios pasaron jurídicamente a pertenecer a la provincia romana de Tarraco (Tarragona)

Ya pacificada Hispania, el emperador Augusto reorganiza la administración y para ello divide la Península en tres provincias. Las necesidades administrativas y contributivas tuvieron un efecto inmediato: era necesaria una buena red de comunicaciones. A partir de este momento se trazan las calzadas que unen la Gallaecia con Tarraco, pasando por territorio berón y vascón. También había que enlazar el valle del Ebro con Celtiberia y con las Galias.

Con la dominación goda, la Península Ibérica gozó de una relativa paz, a excepción del territorio prepirenaico occidental (territorio este ocupado por el pueblo vascón, que hacia incursiones en la ciudad de Pamplona, ocasionando la intervención de las fuerzas godas para sofocar esas revueltas).

Cuando en el año 711 los musulmanes invaden la Península Ibérica, y tres años más tarde, en el año 714, las tropas de Tárig ocupan tierras riojanas, accedieron a ellas a través de Alfaro y se establecieron en el llano de Ebro. Con la invasión musulmana, algunos de los caudillos visigodos, para conservar su estatus y bienes personales deciden convertirse al Islam, entre ellos se encontraba la familia goda del conde Cassius, más conocidos como Beni Casí, gobernando gran parte de la Rioja durante más de doscientos años.

En el año 844 en el monte Laturce (a 16 kilómetros de Logroño), las tropas del monarca Don Ramiro I de León se enfrentaron a las poderosas tropas del ejército musulmán, comandadas por el  propio califa  Abderramán II. Tras varios días de dura contienda se apareció el Apóstol Santiago cabalgando a lomos de un corcel de color blanco. La llegada de este nuevo combatiente inclino la balanza de la victoria del lado de los cristianos y el ejército sarraceno se dio en retirada.

Tras varios siglos bajo dominio musulmán y con la consolidación de las peregrinaciones a Santiago de Compostela a través del Camino Francés, Logroño comienza su desarrollo como núcleo urbano, favoreciéndole el fuero y la financiación de las obras del puente que les concedió el monarca castellano Don Alfonso VI.

El puente que sustituyó al fortificado puente románico fue diseñado por los ingenieros Domingo de la Calzada y Juan de Ortega

Situada en pleno camino de Santiago y atravesada por el río Ebro. Logroño en su historia ha sido un lugar de paso fronterizo y de cruce de caminos, campo de luchas y encuentro de gentes, culturas y civilizaciones que dejaron una honda huella en esas tierras (tras el asentamiento de los íberos, los celtas, celtíberos, griegos, cartagineses, romanos, germanos, berberiscos, árabes y cristianos).

No debemos de olvidar que Logroño en la Edad Media fue disputa de los reinos de la Hispania en la Península Ibérica. 

En la primavera del año 1092, la enemistad existente entre el conde García Ordóñez (conde de Nájera) y Rodrigo Díaz de Vivar (El Cid Campeador), tuvo como consecuencia la invasión de tierras riojanas en venganza por  las ofensas recibidas del conde. El Cid, al frente de un ejército de adquirida experiencia y formado por moros y cristianos, acometió en tierras riojanas provocando incendios y el saqueo de sus ciudades: tomó Alfaro, destruyó Alberite y saqueó Logroño, dejando la desolación en estas tierras. Luego marchó a Zaragoza al no poder guerrear con el Conde riojano, quien por prudencia no hizo frente al envite de Rodrigo Díaz de Vivar.

El empeño puesto por el conde García Ordóñez y su esposa doña Urraca en la repoblación y progreso de las tierras riojanas, se vieron recompensados con los fueros otorgados por Don Alfonso VI a Nájera, Calahorra y Logroño.

El 6 de Junio del año 1808, durante la Guerra de la Independencia, la Ciudad fue ocupada por las tropas francesas hasta el 24 de Junio del año 1813, fecha en que fue liberada por las tropas aliadas formadas por ingleses, portugueses y españoles, quienes se mantuvieron en la ciudad hasta finales de 1814.

Un  29 del mes de Septiembre del año 1871, el joven Rey Don Amadeo I (que había accedido al trono en el mes de Enero del mismo año) se reúne en la estación del ferrocarril de Logroño con el ya anciano General Espartero (el Rey D. Amadeo I fue elegido rey de España por las Cortes Generales en el año 1870).

A las 9 de la mañana del día 19 de Julio del año 1936 la ciudad de Logroño se subleva contra el gobierno de la República. El gobernador militar, Víctor Carraco Amelibia, proclama el Estado de Guerra. Las fuerzas militares, falangistas y requetés se hicieron con el control de la Ciudad, en donde el alzamiento militar triunfó desde el primer momento.

@LaReconquistaD

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