Astrazenutrio: dícese de aquel gobernante que está orgulloso de su buena gestión en la pandemia del coronavirus, a pesar de superar, con creces, el porcentaje medio de muertos y de ocupar puestos de privilegio en el escalafón del descalabro económico mundial.

Cabría decir que, por desgracia, en España no estamos libres de Astrazenutrios y tenemos una gran maestría en la licenciatura con honores de este tipo de sujetos

No hace falta poner nombres. Todos tenemos en nuestra mente el ejemplo de algún Astrazenutrio cercano, tanto en el Gobierno de España como en algunas de nuestras Comunidades Autónomas, sobre todo en las más afines al Gobierno.

Cuando las muertes las vas introduciendo fríamente en una vomitona diaria de datos, cuando el número de vacunas se camuflan en las vacunas puestas pero no en las que faltan de poner, cuando hablas de la recuperación futura pero no del daño del presente, cuando cierras los ojos ante las familias golpeadas por tus decisiones, cuando las estadísticas de cualquier asunto te dejan en el vagón de cola, cuando tu única solución es cercenar las libertades, cuando te escondes en “siervos” que ponen la cara por ti, cuando sales a dar explicaciones y lo haces dándote palmaditas a ti mismo, cuando no tomas decisiones y las dejas en manos de otras regiones y municipios, cuando en Europa eres intrascendente y no tienes aliados de primer nivel, cuando nos endeudas a límites próximos a la bancarrota, cuando compras con dinero público las bondades de muchos medios, cuando alimentas las esperanzas con datos de crecimiento inocuos, cuando consigues ser el país del mundo económicamente más golpeado, cuando no cuidas el bienestar de los principales sectores empresariales del país, cuando la envidia te corroe si algún líder regional o municipal toma medidas que hacen sombra tus directrices,… entonces, seguro que eres un Astrazenutrio.

Cuantificar los datos, a veces, puede resultar soporífero, salvo para los enamorados de los números. Pero solo cuantificando podemos evitar que se camuflen las verdaderas consecuencias acaecidas sobre aquellos que realmente sufren, sufrimos, de cerca, los efectos del terror.

Los números de España siguen sin engañar. Son sus números, algunos no sé si reales pero proporcionados por el propio “oficialismo” gubernamental, los que detallan nuestras miserias:

  • Más de 75.000 muertos, a día de hoy, a consecuencia del coronavirus. Hemos pasado de afirmar hace 1 año que tan solo habría algún contagio aislado, a que se frivolice con las víctimas, se las deshumanice y se incluyan en amasijos de datos casi indescifrables.
  • Respecto a la vacunación, cabe recordar, que hace unos meses se decía que para mayo-junio ya tendríamos en España la inmunidad de rebaño con un 70% de la población vacunada. En cambio, esta semana, el Gobierno se enorgullecía en decirnos que este porcentaje de vacunación se lograría para finales de agosto, e inmediatamente, y para mayor vergüenza nacional, la Unión Europea desmentía dicha afirmación el mismo día de la proclama.

A fecha de hoy, en España tan solo han recibido las dos dosis tres millones de personas, un 6,5% de la población, y siete millones de personas , 15,1% de la población, tienen puesta una dosis.

  • En un país de sol y playa como es España, no nos estamos preocupando de presentarnos al mundo, desde ya, como un país vacunado y seguro, para atraer a los turistas extranjeros este mismo verano. Muchos países europeos no viven del turismo. Pero, señoras y señores, España sí tiene al turismo como una de las principales fuentes de ingresos, representando en torno al 12,5% de nuestro PIB en un año normal.

Nuestros gobernantes deberían estar haciendo todo lo posible por conseguir vacunas en el mercado, más allá de la pésima gestión europea en este sentido. Ejemplos tenemos en Dinamarca, Austria, Alemania, Polonia, Eslovaquia o la República Checa, que ya están negociando con Rusia y China la compra de sus vacunas.

  • Si nuestro Gobierno a la hora de elaborar los presupuestos estimaba que la economía española se recuperaría un 9,8% este año 2.021, ya han tenido que rectificar y hablan de un crecimiento menor, del 6,5%, consecuencia de la falta de vacunación al ritmo esperado y su impacto en la economía. Esto nos lleva a que hasta el último trimestre del 2.022 o primer trimestre del 2.023 no se alcancen los niveles registrados en el último trimestre de 2.019, el anterior al estallido de la pandemia.

Para evitar más muertos, para recuperar la confianza de los mercados, para volver a vivir en libertad y para alinearnos con la senda del crecimiento, como primer paso ineludible debemos de cuadriplicar el ritmo actual de vacunaciones.

Así que, por favor, hagan sus deberes de una vez y dejen de ser Astrazenutrios.

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1 Comentario

Ignacio Asin abril 16, 2021 - 10:31 am

Es así como logran confundir – Horas de plasma de autobombo sin decir nada – Datos cruzados que emborrachan y al final frases publicitarias … ¡hemos vencido al virus! y el ganado aplaudiendo -. Mentira tras mentira y en las encuestas no se ve penalización – ¡Qué necesario es hacer pedagogía!

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