Anticorrupción confía en la Guardia Civil

La ministra y vicepresidenta ha tenido tiempo suficiente para hacer desaparecer las pruebas más contundentes, pero tranquilos porque las tiene medio mundo.

Muchos medios de comunicación, no subvencionados ni esclavizados por el nacionalsocialismo de Pedro Sánchez, empiezan a tener claro que el personaje ya está amortizado, plenamente desgastado y valorado como un cero a la izquierda en todos los ámbitos e instituciones. Y no solo él. Ahora también le toca a Calviño, Nadia, a su medio melocotón y a la empresa del mismo. No tardando, cuando Anticorrupción compruebe que Sánchez cae sin tardar, también mandará a la Guardia Civil a por la documentación de PLAYBOL, S.L, una documentación que ya está en poder de medio mundo por si la niegan los afectados.

A ver qué es lo que encuentra la Guardia Civil en el ministerio de Nadia Calviño sobre la empresa de su marido. La ministra y vicepresidenta ha tenido tiempo suficiente para hacer desaparecer las pruebas más contundentes, pero tranquilos porque las tiene medio mundo. Si Nadia Calviño dice que tales documentos no existen, no faltarán medios de comunicación y asociaciones que las presenten como pruebas donde proceda.

Desde el Gobierno espían, escuchan ilegalmente y chantajean con esas escuchas. ¿Piensan que el pueblo es tonto y no los tiene cogidos a ellos por los…estatutos? Escuchamos todos o no escucha nadie. Sin que sirva de añadido malicioso, ni malintencionado, en mis años de servicio militar, cuando se quería demostrar algo o esperar que ese algo lo hicieran todos, se aludía al mantra tan socorrido de «maricón el último» (es una licencia lingüística o giro hecho, nunca insulto ni desprecio o humillación dado que no iba dirigido a nadie en concreto). Si alguien quiere ver machismo en esa expresión, pues allá él o ella, como si quiere freír ancas de rana o rabos de mosca. Decía R. Tagore que «leemos mal en el mundo y después decimos que nos engaña».

¿Qué espera encontrar la Guardia Civil en el ministerio de Economía? Vaya usted a saber, pero algo sí tiene que estar físicamente, al menos dos ilegalidades que «ahorcarán» a la ministra y vicepresidenta primera ridiculizarán a la empresa de PASDSA. Bruselas sospecha de que apenas se ha distribuido un 24% de los 50.000M recibidos por España de los fondos europeos, pero las empresas no han recibido más de 13.000M; es decir, apenas un 26%, aunque el propio ministerio habla de solo el 23%. El ridículo no puede ser mayor. La irresponsabilidad e ineptitud del equipo de Sánchez tampoco puede ser más grande, ni menos mafioso.

Lo que Sánchez llamaba control, hoy se ha demostrado que es un descontrol brutal. ¿Qué van a pensar los españoles cuando comprueben que decenas de miles de millones de ‘Next Generation’ se devuelven a Bruselas? Y si se reintegra semejante montante, ¿para qué carajos quiere el Gobierno sociocomunista los otros 70.000M que reclama? Si no los sabe administrar, ni distribuir ni asignar a proyectos. ¡Vaya panda de cencerros! ¡Vaya rebaño de cabestros! Lo peor de todo es que algunas CC.AA. han presentado proyectos que no reúnen los criterios exigidos y que bien podría haberlos realizado el alumnado de secundaria o los aspirantes de la EBAU. ¡Y yo con estos pelos!.

Los españoles queremos saber cómo se han justificado esos 963.000 euros adjudicados a la empresa Páginas Amarillas Soluciones Digitales SA. Tales ayudas fueron adjudicadas ilegalmente; es decir cuando la pandemia era más acuciante y mortífera. Mientras casi 200.000 personas fallecían, por negligencia del Gobierno con resultado de muerte, Pedro Sánchez y sus lacayos de librea repartían dinero a manos llenas entre sus fieles, empresas subyugadas y chiringuitos financiados. Todo ello entre risas, jolgorio, incompetencia y las malas artes propias de la siniestra holgazana, haragana, negligente y perezosa. Las comisiones llegarían después.

Para esas adjudicaciones no hubo concurso legal al que pudieran optar otras empresas. Así tramitó el Gobierno cientos de trampas escondidas en la maraña de normativa que, en muchos casos, nada tenían que ver con lo que en ellas se trataba. Estuvieron a punto de cargarse hasta a la propia MUFACE (Mutualidad de funcionarios Civiles del Estado): se trataba de disolverla en la Seguridad Social para tapar agujeros, trampas y socavones, así como pagar con otra fórmula que acabaría trucando la realidad. En esa ocasión le salió rana al Gobierno. Pero lo volverá a intentar, eso si le da tiempo.

No descarten la disolución de las Cortes nacionales en septiembre si el descalabro andaluz saca más corrupción, que sí la sacará, aunque Sánchez quiere llegar a la Cumbre de la OTAN para figurar, chulear, gallear, fardar de su demostrada inutilidad, y sentirse junto al «abuelete» Biden. ¡Pobre mediocre corrompido que nos ha tocado en suerte! Lo mismo le da eso de falsear una tesis doctoral, que esconder los gastos del Falcon u organizar orgías festivas con sus amiguetes en las propiedades de Patrimonio Nacional. Menos mal que, al menos ha sido decente de moral, y se ha privado de acudir a los lupanares donde pernoctaban algunos de sus compañeros andaluces, pagando con dinero robado a los parados y presumiendo de dadores y señores entre el hampa de la noche andaluza.

Es un hecho que la Guardia Civil ha acudido en condición de Policía Judicial. La orden partió de la Fiscalía Anticorrupción, a pesar de Pedro Sánchez y de Dolores Delgado. Cuentan en los mentideros políticos que el miedo se reflejaba en sus rostros y la irresponsabilidad en su negativa.  Una vez más, el PP de Madrid, por orden de la ínclita «reina» madrileña, Isabel Díaz Ayuso, ha querido poner orden y evitar falsas denuncias que parten de medios de comunicación corrompidos y fieles al nacionalsocialismo, el mismo que intentará tretas y trampas para acabar con Unidas Podemos antes de disolver las Cortes nacionales.

El socialismo de mentira mantenida y chiringuitos corrompidos no puede llegar a la campaña de las elecciones generales, y menos ahora que el PP ya le aventaja en 11 parlamentarios, incluso apenas saca 7 a VOX. Sería el hazmerreír y un blanco fácil de escopeta democrática para los demás.

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