Aniversario de las matanzas de Paracuellos

Esta madrugada del 7 de noviembre de 2020, tristemente celebraremos el 84 aniversario de las matanzas de Paracuellos y quiero, con este sencillo escrito, recordarles.

Entre el 7 de noviembre y el 4 de diciembre de 1936 ocurrieron en los parajes del arroyo de San José, en Paracuellos de Jarama y en el soto de Adovea, en torrejón de Ardoz, uno de los episodios más lúgubres de la historia de España, una serie de ejecuciones masivas en las que se asesinaron a entre 2.500 y 8.000 personas, siendo la cifra más aceptada por los historiadores de unas 5.000 personas. Unos 250 eran niños.

Entre esos fatídicos días hubo 33 extracciones de presos de cárceles madrileñas, lo que comúnmente se ha conocido como “sacas”.

La mayoría de las víctimas procedieron de la Cárcel Modelo, pero también hubo sacas en la de Portlier, San Antón y la de Ventas.

La gran mayoría de estas personas, fueron detenidas y juzgadas en las famosas «checas» de Madrid, que eran instalaciones donde, al margen de las leyes, se detenía, interrogaba, torturaba y se juzgaba haciendo juicios sumarísimos y sin ningún tipo de defensa. En Madrid hubo 345 checas.

En dichas checas fueron condenados como sublevados o cómplices del golpe. Se llegaron a falsificar carnets de la Falange para condenarles e incluso se aceptó como única prueba de culpa el testimonio de enemigos personales.

Estas macabras matanzas trataron de ser silenciadas por la Segunda República.

El 8 de diciembre de 1936 fue derribado sobre Pastrana el avión correo de la embajada francesa que enlazaba Madrid con Toulouse, un Potez 54. En él viajaba el doctor suizo Georges Henny, delegado de la Cruz Roja Internacional. Además de dos tripulantes, dos periodistas y dos secretarias. Aunque la pericia del piloto evitó una tragedia mayor. Hubo tres heridos: Henny pasó cuatro meses en cama, uno de los periodistas (Louis Delaprée) murió a consecuencia de las heridas y otro sufrió la amputación de una pierna.

Aunque el Ministerio de la Guerra proclamó que había sido «criminalmente atacado y derribado por la aviación fascista», el día 21 se descubrió que el avión había sido derribado por dos cazas republicanos Polikarpov I-15, pilotados por soviéticos.

El doctor era portador de un dossier sobre las matanzas de presos en Madrid. En especial, de las producidas en Paracuellos de Jarama. El doctor tenía que presentar el dossier ante la Sociedad de Naciones en Ginebra. Allí iba a comparecer el ministro republicano Julio Álvarez del Vayo.

Sin embargo, el derribo evitó que esto ocurriera. Félix Schlayer y otros miembros del Cuerpo diplomático asumieron que había sido derribado deliberadamente en un intento de evitar que las pruebas de las matanzas se hicieran públicas.

Delaprée atribuyó el atentado a Alexander Orlov, jefe de la inteligencia soviética en España, responsable entre otros episodios del secuestro y asesinato de Andrés Nin.

¿Quién lo llevó a cabo?

Una de las mayores especulaciones entorno a las matanzas de Paracuellos es sobre quién fue el responsable del mayor acto de barbarie llevada a cabo por el bando republicano en la fratricida Guerra Civil. Algunos historiadores sugieren que estaba a cargo algún miembro de la terrible NKVD soviética, por el parecido que guardan estos hechos con la matanza de Katyn, en Polonia, donde asesinaron a 22.000 personas. Sin embargo, otros historiadores sostienen que aún no habían llegado los comisarios políticos y miembros de la policía secreta a Madrid con el suficiente poder para hacer semejantes actos.

Santiago Carrillo, dirigente de organización radical y violenta de las Juventudes Socialistas Unificadas (si, aquella a la que pertenecían, las hoy celebérrimas 13 Rosas) fue nombrado consejero de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid el 6 de noviembre.

Los presos extraídos de las prisiones estaban en listas elaboradas y notificaciones de traslado o libertad con membrete de la Dirección General de Seguridad. En ocasiones también estaban firmadas por Segundo Serrano Poncela, el delegado de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid.

Está fuera de toda duda que Santiago Carrillo tuvo conocimiento desde el primer momento de las sacas y los asesinatos. El cónsul de Noruega Félix Schlayer, advierte a Carrillo el mismo día 7 de noviembre, de los hechos.

Además, una amplísima mayoría de historiadores sostiene que fue fundamental su intervención y que facilitó el necesario apoyo logístico y político para los crímenes.

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