Alvise, yo sí te creo

¿A qué nivel de degradación han llegado los medios de contaminación mediática, fruto de la corrupción periodística, para que hechos muy graves solo podamos conocerlo gracias a personas como Alvise Pérez?

“Ultraderechista, racista, fascista, nazi, xenófobo, homófobo, islamófobo, “todofóbobo”. Asesor incendiario. “Influencers’ de la extrema derecha. Creador de bulos. Conspiranoico. Agitador. Gurú de la caverna mediática que ataca poblaciones en riesgo de exclusión: manteros, niños tutelados, migrantes, colectivo LGTBI, feministas, comunistas. Publicador de información falsa y todo tipo de bulos. Utiliza el odio para que sea más polarizante. Sus actos son una regresión en derechos humanos”.

Esto es una ínfima parte del precio que ha tenido que pagar Alvise Pérez por enfrentarse a la izquierda. Sería imposible reseñar la cascada de insultos, amenazas y actos dirigidos contra él. Y es que, cuando la izquierda decide eliminar a alguien, de manera meticulosa selecciona a su presa e introduce en su arma mediática una bala que llevará grabado el nombre de su víctima. A Dios gracias, esta vez el tiro le ha salido por la culata.

La izquierda de España, que no española, es el principal enemigo de la libertad, los derechos y la convivencia

Estimado lector, no tengo el placer de conocer personalmente al señor Alvise, salvo a través de las redes fruto de las continuas denuncias públicas que realiza. Lo que motiva la redacción de las presentes es un sentimiento de justicia, solidaridad y agradecimiento hacia quién está siendo perseguido con el objetivo de amordazarlo. Para que deje de poner la lupa sobre hechos gravísimos que a la izquierda no le interesa que al resto nos interese. Para que se mantenga callado so pena de utilizar toda la artillería mediática contra él.

A quién sí conozco, para mi desgracia, es a esta izquierda absolutamente sectaria, ruin e ideológicamente patológica. Ir contra ella es más que una obligación moral, es una cuestión de supervivencia. Por eso acierta Alvise.

De existir hoy la Santa Inquisición, sus hábitos serían rojo-morado y lucirían el puño con la rosa y la hoz y el martillo

La izquierda, principal valedora y defensora de la Agenda 2030 –puro marxismo cultural, que nada tiene de cultural y todo de marxismo-, no está dispuesta a aceptar que se ponga en solfa su dictadura del pensamiento único. Ella decide qué es “lo políticamente correcto”, véase, qué y cómo debes pensar, hablar o actuar. Si no te sometes, te aplicará la “doctrina Alvise”.

¿Por qué? Simple y llanamente porque odia a España. Porque para perpetuar sus malditas políticas cuyo fin es arruinarnos y destruirnos como nación, antes debe imponer su agenda totalitaria: clima, ecologismo, género, feminismo, “lgti-bismo”, y resto de dogmas más falsos que sus principios y más nocivos que sus intenciones.

Pero, ¿es cierto lo que denuncia Alvise? ¿Por qué se ocultan las reiteradas agresiones físicas, robos, violaciones e incluso atentados terroristas de corte yihadista como el de Murcia? ¿Por qué se criminaliza al denunciante mientras se abre la puerta a los delincuentes? ¿Por qué se quiere normalizar el modus vivendi que nos quieren imponer quienes lo primero que hacen al llegar a España es delinquir atacando a la Policía? ¿Por qué debemos dar pátina de demócratas a quienes actúan como dictadores?

Seamos sinceros, lo grave es quién y cómo pagó el coche de 180.000€ que conducía el amigo íntimo de Pedro Sánchez, Oscar Puente, o sus vacaciones en Ibiza a bordo de un lujoso yate, no que Alvise publique las fotos. Lo grave es la existencia de ilegales cuya única actividad es delinquir, no que Alvise publique sus fotos. Lo grave es que desde el Gobierno de Baleares no se haya protegido a las niñas que estaban bajo su protección y acabaron siendo violadas y prostituidas. Este es el verdadero problema.

Pues hasta aquí hemos llegado. La izquierda debe saber que no le vamos a dejar pasar ni una. Que frente a toda su basura ideológica habrá millones de valientes de toda condición, raza, sexo, opinión o religión que no nos vamos a someter y orgullosamente nos pondremos en pie para impedir que triunfen sus maquiavélicos planes. Que el bien triunfará porque tenemos la razón, la moral y la fe de nuestra parte.

Porque antes de creer a los que roban, agreden y violan y a los miserables que lo encubren, yo creo a Alvise. Porque antes de creer a los que nos quieren subyugar a base de privarnos de nuestros derechos, yo creo a Alvise. Porque antes de creer a los que se arrodillan ante el “dragón rojo” para facilitar su expansión e imponernos el asesino comunismo, yo creo a Alvise. Porque antes de creer a quienes se encaman con Bildu, ERC, PNV, CUP, Compromis y el propio Psoe, el peor de todos, yo creo y creeré a Alvise.

Viendo a esta horda de vagos y maleantes, tengo muy claro en qué lado estoy

Es paradigmático que los acusadores públicos de Alvise, convertidos de inquisidores contemporáneos, sean los mayores traidores de España. Viles cuatreros de la política conocidos por ser creadores de falsos episodios de violencia: pintadas en la carretera, ataques a sedes de partidos, amenazas de muerte con navajas y sobres con balas, todo más falso que la propia izquierda. Sin olvidar la utilización política de inexistentes ataques homófobos como el de Malasaña, a sabiendas de que no habían existido.

Es el mundo al revés, el mal acusando al bien. Los que están fuera de la ley, acusan al que está dentro. Socialismo sine die

Para finalizar, solo me queda decir que si tengo que creer a Pedro Sánchez, Monedero, Rufián, Iglesias, Errejón, Montero, Otegi, “la Secta” y resto de pontificadores de odio o al señor Alvise Pérez, no hay elección posible: Alvise, yo si te creo.

Un comentario en «Alvise, yo sí te creo»

  • el noviembre 4, 2021 a las 8:10 am
    Enlace permanente

    Felicitaciones, D. Miguel. Ya me ha convencido plenamente. Me declaro también “alvisefílico”. Denunciar la maldad, injusticia y desvergüenza es motivo de persecución. Bueno, pues seamos perseguidos, porque no podemos permitirnos seguir callando (y cayendo) en este precipicio de relativismo moral, demolición ética y cultural, y cercenamiento de toda Libertad. Un abrazo, con sincero aprecio.

    Respuesta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *