Alberto Garzón. El ministro del caos cárnico

“Los creadores de estos lugares –megagranjas- encuentran un pueblo en un pedacito despoblado de España y ponen 4.000, o 5.000 o 10.000 cabezas de ganado. Después contaminan el suelo, luego el agua y exportan esa carne de mala calidad de estos animales maltratados (…)(Alberto Garzón, ministro de Consumo).

Estimado lector, lo que asombrado acabas de leer es parte de la entrevista que el -proponido- ministro ha dado a The Guardian. Él, vestido con el uniforme ideológico comunista, se ha presentado ante uno de los principales medios de comunicación de Reino Unido, no para hacer una férrea defensa de España y nuestro sector cárnico, no, sino para acusar a nuestros ganaderos de contaminar el medio ambiente y exportar carne de mala calidad procedente de animales maltratados.

Atentos a la gravedad de la acusación hecha por el lerdo rojo, porque hablamos de un sector que mueve más de 28.000 millones de euros, lo que representa el 2,5 de nuestro PIB. Cuidado que es mucho más serio y peligroso de lo que parece. Está atacando el pan, el trabajo y el futuro profesional de mucha gente. Está hiriendo de muerte a este importante sector.

Solo Dios y el buen hacer de nuestros compatriotas del campo impedirán que ocurra

En la entrevista agrede y humilla al sector cárnico español, al que ha dejado a los pies de los caballos. Oiga, dirán en Reino Unido y resto de países, si es el propio ministro de Consumo de España quien acusa a sus ganaderos de mala praxis profesional, llegando a vendernos carne de ínfima calidad mientras contaminan el medioambiente y maltratan a los animales, tiene que ser cierto. Nadie en su sano juicio puede esperar que un ministro haga una imputación tan brutal careciendo de fundadas razones. ¿Las tiene? Sí, un informe redactado por un grupito de vagos “ecologetas” ajenos al sector y absolutamente afín a su marxista existencia.

¿Alguien me puede explicar por qué actúa así? ¿Tiene sentido su “estratégica audacia” política? Es muy fácil de explicar, y sí tiene sentido.

No, querido lector, no he perdido la cabeza ni padezco la misma enfermedad que el citado: el comunismo. Lo que ocurre es que hablamos de un adepto a la lacra roja, que antepone su basura ideológica a los intereses de los españoles, que somos los que le pagamos un sueldo que no merece ni jamás ganaría fuera de la política. Alguien capaz de decir: “El único país cuyo modelo de consumo es sostenible y tiene un buen desarrollo humano es… Cuba”. Hay que ser un miserable cum laude para afirmar semejante crueldad de la dictadura cubana. Solo por esto no debería estar viviendo de la política. Sí, digo viviendo, porque lo que se dice trabajar no lo ha hecho ni hará nunca. Todo gracias al PSOE, la gran enfermedad de España.

Conviene reseñar que esto es para los demás, porque para su elitista boda eligió un lujoso menú que ascendía a 310 euros por invitado, y en el que no faltaba el carpaccio de ternera con virutas de queso parmesano, saquitos de langostino en salsa americana, gambas de Huelva, bogavante horneado y solomillo de ternera a la brasa. ¿Vemos qué es y qué defiende Alberto Garzón? Un fraude político. Nada más. Lo que es la izquierda. Nada más.

Ojalá el desnortado ministro no consiga lo que sus deleznables actos persiguen. Lo que sí ha conseguido es la unanimidad de la oposición, los ganaderos y los responsables de las principales asociaciones del sector pidiendo su destitución inmediata. A ellos se han unido varios destacados líderes del PSOE, como si con la destitución de este iluminado infectado de ideología bolchevique se solucionase el problema. Hace falta mucho más.

Ten claro, apreciado amigo, que por muy nefasto que sea el personaje, que lo es, él no es el problema. No. Él es solo la consecuencia del verdadero problema: un sistema que permite la apoteosis política de incompetentes y eleva a los altares a quienes deberían estar en el sótano del fracaso más estrepitoso, fruto de su indigencia moral, intelectual y política.

El problema es que padecemos un Gobierno presidido por un psicópata, políticamente hablando, que se rodea de inútiles como Alberto Garzón. El problema es que tenemos un Gobierno de España contra España. El problema es que haya compatriotas que “botan” con el trasero en vez de votar con la cabeza, y siguen viendo a esta gentuza como la solución a nuestros problemas y no el origen de nuestros males. El problema es que un partido que debería desaparecer por su ineptitud y corrupción, hoy se mantiene en condiciones de volver a gobernar. El problema es la cantidad de traidores que apoyan por acción u omisión al PSOE. El problema es el PSOE.

Este es el problema que nos está carcomiendo como nación y con muy difícil solución, máxime cuando millones de españoles se empecinan en romperse la cabeza contra un muro de hambre, miseria, ruina y caos llamado PSOE. O cuando el líder del Partido Popular apuesta por coaligarse con el PSOE. ¿Tenemos claro cuál es el problema?

Mientras todo esto ocurre, a Dios gracias, tenemos a Santi Abascal, a Macarena Olona y resto de miembros de VOX, partido al que con mucho orgullo estoy afiliado, dejándose la piel para intentar poner orden en el caos creado por un siniestro Gobierno que solo aspira a acabar con nuestros derechos y libertades. Que solo aspira a destruir a España.

A Dios gracias, cada día somos más españoles los que apoyamos, defendemos y confiamos en VOX. Cada día somos más los que nos sentimos muy orgullosos de pertenecer a VOX.

Un comentario en «Alberto Garzón. El ministro del caos cárnico»

  • el enero 8, 2022 a las 9:23 pm
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    Que un inútil e imbécil como éste sea capaz de hacer daño a España, demuestra lo bajo que hemos caído como país. Este no vale ni para tacos de escopeta, y es ministro. Señores ésta sociedad tenemos

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