Alberto Garzón aprueba nuevos insectos para alimentarnos con el fin de combatir la Crisis Alimentaria: grillos, saltamontes, larvas de escarabajo y polvo de gusano

Durante la última reunión del Foro de Davos, se ha dado el pistoletazo de salida hacia una Crisis Alimentaria Mundial. Tiene su lógica que sea en Davos, tratándose de los adláteres en cuestión, la reunión no iba a ser en Galilea, aunque ellos se pierden el exquisito aceite de oliva de esa población.

Mientras los ingenieros sociales del mundo llenan sus estómagos con viandas del más exquisito buquet, regando sus gaznates con los mejores caldos y bebidas espirituosas, aquí el ministro del solomillo para vergüenza mía como riojano, el señor ministro de consumo, Alberto Garzón, acaba de aprobar el consumo de varios insectos como comida apta para humanos. Concretamente: grillos, saltamontes, larvas de escarabajo y polvo de gusano.

Claro que en esta categoría los sindicalistas de clase y los ministros de turno no entran, se ve que en eso del bien yantar ellos son extraterrestres

Evidentemente la culpa de la guerra de Ucrania la tiene Vladimir Putin, Donald Trump y cualquiera que tenga el más mínimo criterio.

Ellos parecen no darse cuenta, bueno realmente sí, que la problemática es más profunda y viene labrándose desde hace décadas.

Solo hay que analizar la evolución PIB del sector agrícola a nivel nacional, el cambio de paradigma agrícola social, la transición social hacia las ciudades, la vida en las zonas rurales y cómo las políticas agrarias comunes en todos los niveles, desde su implementación solo por cuestiones de interés, nos han llevado a un camino que sí se puede revertir.

Pese a que el desarrollo del sector agrícola depende de muchos factores y de variaciones regionales en el sector, se pueden observar algunas tendencias clave a escala europea.

La proporción total de tierras consideradas terrenos agrícolas está disminuyendo y el sector se ve afectado por la ocupación de terrenos, es decir, la transformación a terrenos artificiales.

Independientemente de esto, el número de explotaciones está decreciendo y el tamaño medio de las explotaciones aumentando

Los tres factores, la ocupación de terrenos, la intensificación y la extensificación conducen a la pérdida de tierras agrícolas de alto valor natural y esto es un hecho constatable y palpable o ¿cuántas personas conocen que quieran ser nuevos agricultores y puedan vivir de ello?

El desarrollo del sector agrícola depende en gran medida de la Política Agrícola Común (PAC) de la Unión Europea y está implementando un control cuasi stalinista e incluso feudalista en algunas cuestiones sobre la misma.

Desde su creación a mediados del siglo XX, la política agrícola de la UE ha tenido una fuerte dimensión económica, en la actualidad, la PAC consta de dos pilares principales: los pagos directos a los agricultores y las intervenciones del mercado, y la financiación de los programas de desarrollo rural.

La producción agrícola también está enmarcada en otras políticas internacionales y de la UE, algunas de las cuales, como la Directiva sobre nitratos y la Directiva marco del agua, ya se reflejan en la arquitectura de la PAC.

Asimismo, las políticas energéticas y climáticas, por ejemplo, también han impulsado el aumento del cultivo vegetal con fines energéticos en la última década. Es en estas consideraciones donde quiero detenerme, ¿jugamos con las mismas reglas?, evidentemente no. Estar sometidos a consideraciones trasnacionales que nada tienen que ver con el fin último de la agricultura es lo que está llevando a Europa al desastre y la hambruna.

De hecho, aquí Rusia poco o nada tiene que decir, sino la dejación de funciones y el nulo compromiso de los burócratas de caviar con la sostenibilidad de la población que dirigen

Es hora que la sociedad se levante y diga basta, el que imponga grillos para comer que se los coma él y que de una vez por todas y contando la superficie cultivable europea, se dé prioridad a la siembra de cultivos sostenibles y autosuficientes, priorizando el cultivo europeo por encima del resto.

Tenemos terreno cultivable como para ser autosuficientes y en Davos lo saben

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