A la sombra de Europa

«La hipocresía es el homenaje que el vicio paga a la virtud», François de La Rochefoucauld

Entre 2010 y 2015, al menos fuimos hipócritas. ¿Mentíamos? Como bellacos. De forma consistente y reiterada. Todo forma parte del mismo juego macabro, parte de la treta furibunda y farandulesca del circo político.

Todo esto viene a cuento de la deuda y el déficit públicos que soportan nuestra más que quebrada España.

1,43 billones de euros, un 122% del PIB (una ratio ligeramente por debajo del 125% del primer trimestre; no porque haya menos deuda, sino por el crecimiento del PIB)

Son casi 224.000 millones más que en febrero de 2020, un 18% de subida en un año y medio. ¿Y el déficit? Pues alrededor del 8% del PIB, aunque tampoco a nadie parece preocuparle demasiado.

Esto no lo digo yo, lo dicen estamentos oficiales, por lo tanto, a sueldo del gobierno, por lo tanto, seguro que son mayores.

¿Recuerdan ustedes aquellos titulares de hace una década sobre las previsiones del FMI o la Comisión? ¿Todas aquellas discusiones sobre los hombres de negro? ¿Las ruedas de prensa de Elena Salgado y Cristóbal Montoro en las que se discutía sobre una décima más o menos del PIB?, personajes siniestros donde los haya, estos con más responsabilidad, porque a sabiendas de que lo que hacían y cuáles serán las consecuencias, nos mintieron a todos.

Recordar que la subida de impuestos de Montoro a todos los que pagamos en esta cloaca infecta en que han convertido España es la mayor de la historia. Será porque a mí me ha tocado sufrirlo en mi nómina.

Todo mentira, claro. Los gobiernos europeos hacían el paripé de que nos controlaban para que sus electorados euroescépticos no protestasen demasiado, viendo cómo derrochábamos con su aval (que eso fue el doble rescate que recibimos en 2012: directo para el sistema financiero e indirecto a través del BCE).

Ahora, con un nivel de deuda pública 30 puntos superior al de entonces (en diciembre de 2012 estábamos en el 86% del PIB y veníamos del 35,8% con el que entramos en 2008) nadie mueve ni una ceja, ni una calva, ni un pelo cano, ni una barba. Directamente, esbozan la sonrisa del que te apuñala de muerte por la espalda con una sonrisa falaz, alardeando de lo que debería costarles la cárcel. 

¿Déficit? El que caiga. ¿Deuda? La que haga falta. ¡La pagan los españoles!, bueno los que pagan, claro.

¡No nos presta nadie! O, mejor dicho, sólo nos prestan los que no se juegan su dinero: la casta parasitaria y progre que es dueña, ama y señora del Banco Central Europeo (BCE) a través del Banco de España. No somos los únicos, los italianos están más o menos igual e intuimos que el resto de miembros de la Eurozona, tres cuartos de lo mismo.

¿Y por qué hace esto el BCE? ¡porque no es su dinero!, ellos que están por encima del bien y del mal, trapichean con nuestro dinero. Hay que obligar a los miembros del Consejo de Gobierno del BCE a que dediquen primero su patrimonio personal a comprar los mismos títulos que nos clavan al populacho de la Europa dormida y vendida.

En segundo lugar, muy simple, coges un título de deuda como el euro y lo cambias por otra deuda. ¿Problema? Para ellos ninguno, para nosotros, mucho (los billetes de euros que emites) se respaldan por activos de calidad cuestionable (deuda de unos países a los que nadie más compra). Hombre ¿En algún momento alguien empezará a ver la baja calidad de tus activos? Y dicen, ¡De eso que se preocupen los tenedores de tus pasivos (los que tengan euros)!

Que conste que como prestamistas o como propietarios, la calidad de los activos del BCE repercute directamente sobre el valor de los títulos que tenemos todos, por acción o por repercusión.

Hasta que esto llegue la vida media de la deuda pública española en circulación no hace más que crecer

El euro está roto por esto, por otras satrapías funestas y porque los europeístas globales, henchidos ya de dinero, champán y fiesta, lo han provocado con su irresponsabilidad. Cuando todo salte por los aires económicos en el estercolero que hay en carrera de San Jerónimo (Madrid) dirán que la culpa es de Franco.

La estrategia del Tesoro para este año. Emisión neta de 100.000 millones y bruta de casi 290.000 millones. Es decir, necesitamos que nos presten 300.000 millones este año y hay que dedicar 200.000 a amortizar la deuda que vence (y que volvemos a emitir de inmediato, claro) lo de amortizar es un lujo que no nos lo podemos permitir, bueno Sánchez y Lastra si, para eso uno está en chancletas y la licenciada Lastra en un velero.

Si sólo contásemos la deuda a medio y largo plazo, necesitaríamos endosar casi 200.000 millones. De todos modos, tampoco importa si es para amortizar o es deuda nueva; la cuestión es que tenemos que endosar esos bonos cada año.

Lo que de verdad ahoga a los estados, a las familias, a las empresas y cualquiera que se despeña económicamente hablando, como Argentina o la Grecia de 2010-15, son las refinanciaciones y las nuevas emisiones, porque cuando empieza a haber dudas sobre tu solvencia que se sustancian sobre todo en falta de demanda para las nuevas emisiones o en una demanda a unos precios prohibitivos, dejan de financiarte. En ese momento entras en bancarrota al no hacer frente a tus compromisos crediticios y te vas a la calle, o te cierran la empresa y los trabajadores se quedan sin cobrar o como va a pasar aquí, no puedes pagar pensiones.

Clave es si los que comprarán deuda de España en el futuro, cuando el BCE se retire en el 2023, confiarán en la solvencia de España a medio y largo plazo.

Eso sí España, les guste o no, está en quiebra, ya sea antes con Rajoy de copas o ahora con Sánchez en chancletas

Un comentario en «A la sombra de Europa»

  • el agosto 24, 2021 a las 6:20 pm
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    Gracias, muy esclarecedora su columna. Magnífico. Felicitaciones y mucho ánimo. Hay que lograr que todos abramos los ojos, con la ayuda de la perseverancia en la verdad, y de Dios, por supuesto. Felicidades.

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